“Bajo la piel de tu pueblo”, canción a Guillermo Anderson

Guillermo Anderson y su amigo Luis Mejía Godoy en casa de Luis
Una foto muy especial de Luis Mejía Godoy. En su casa junto al poeta Ernesto Cardenal, Guillermo Anderson, Luis; el director de Escritores por la Tierra, de España; y de espaldas al lente fotográfico, la cantante nicaragüense Norma Helena Gadea
Luis Enrique Mejía con Guillermo Anderson en Costa Rica, cuando realizaron un concierto del Caribe Centroamericano. Concierto que participaron también otros amigos de Guillermo: Rómulo Castro de Panamá, Manuel Monestel y Luis Ángel Castro de Costa Rica.

Hablando con otro gran amigo de Guillermo, Luis Mejía Godoy, lo primero que me quiso compartir fue una canción que le compuso en un homenaje que se le hizo en el 2016 en Nicaragua, poco después de su fallecimiento.

Luis Enrique Mejía Godoy.  Músico, compositor y cantautor nicaragüense. Es uno de los más importantes cantautores del país.  Pertenece a una familia con tradición musical, su padre era músico y su hermano Carlos Mejía Godoy es también un renombrado músico.

“En la carretera hacia Honduras, hace como 10 años, yo iba con mi Banda Tierra Fértil a un concierto y tuvimos un pequeño problema con nuestro vehículo, y de casualidad pasaba Guillermo y se bajó a ayudarnos…”, explica Luis Mejía.

Cuando le pedí a Luis que me diera una anécdota con Guillermo me mandó esta canción, que le escribió, aún no la tiene grabada, este es el texto:

BAJO LA PIEL DE TU PUEBLO (A Guillermo Anderson) 

LEMG. Marzo 2016

Esta canción es renovado maizal

para un cantor de este tiempo

que descubrió la ternura del mar

bajo la piel de tu pueblo

De Choluteca a Puerto Cortés

de Copán al río Patuca

una guitarra de cedro y ciprés

por toda Honduras se escucha

Eh eh, eh eh, Eh, eh, eh, por toda Honduras se escucha…

Esta canción es rayito de sol

que baila Punta en invierno

un Walagallo con danza y tambor

para tu alma de guerrero

Bajo la luna como un caracol

que se desnuda en la playa

y baila en ritmo de son para vos

en La Mayor esperanza

Eh eh, eh en, Eh, eh, eh, en La Mayor esperanza

Esta canción es poderoso sontín

que los miskitos te dieron

pa´restañar las heridas de amor

y borrar el mal recuerdo

Esta canción nació en Nicaragua

bajo una luna creciente

y la erupción de un antiguo volcán

de abrazos incandescentes

Eh eh, eh eh, Eh, eh, he, de abrazos incandescentes

Esta canción es un mar

y hermoso sol Caribeño

que unidos más fuertes están

junto a tu canto y tu sueño

Una gaviota, un pez vela, un tucán

me contaron que te vieron

en un velero cantando en el mar

punta, parranda y  boleros

Eh eh eh, eh eh eh, con tu alma de marinero

Eh eh eh eh, eh eh eh, junto a tu canto y tus sueños

Eh he he, eh he he, con tu actitud de guerrero

Eh he he, eh eh ehi, bajo la piel

La primera foto, Guillermo con Luis en Nicaragua, actuando en el local La Ruta Maya con ellos cantó también el cantautor nicaragüense y muy amigo de Guille, Luis Pastor González. En la segunda foto de esta presentación, en el Teatro Nacional de Tegucigalpa, Luis Mejía, invitado por Guillermo Anderson a participar en un concierto junto con Carla Lara. En la tercera foto, con Luis Pastor González en Nicaragua en el Festival por la Paz, en 1983.

No hay quien no recuerde a Guillermo Anderson, como un “increíble ser humano, transparente, honesto, sensible…”   Y es así como lo describió Luis, y agregó, Guillermo, un amante y defensor de la naturaleza…

Luis Mejía escribe así su anécdota, una de tantas que lleva en su corazón:

“Con Guillermo Anderson, a quien conocía hace muchos años y habíamos participado en varios encuentros y conciertos en Centroamérica, fuimos invitados ambos para participar en el Encuentro de “Escritores por la tierra”, organización española de poetas, escritores, músicos e intelectuales por la defensa del medio ambiente”.

“El evento se realizaría en la ciudad de Cáceres en España y teníamos que viajar a Madrid por la línea aérea Iberia, tomando el avión desde Costa Rica, de tal manera que ahí nos encontramos con Guillermo y algunos de los invitados a este encuentro, entre ellos Rómulo Castro de Panamá, Nahuel de Argentina y Lázaro García de Cuba”.

Siguiendo con su anécdota, Luis recuerda que el avión tuvo un atraso de algunas horas, “así que con Guillermo y los otros compañeros aprovechamos el tiempo y hablar… Pasaron las horas, hasta que nos dijeron que el vuelo saldría hasta el amanecer, por lo que yo, que llevaba para compartir durante el encuentro, una botella de Flor de Caña, decidí sacarla de mi maletín de mano y bebimos para hacer la espera menos pesada. ¨¡Charlamos, bebimos, contamos chistes, nos reímos, cantamos, encantados de la vida!

En España, en el Festival de Escritores por la Tierra, en Cáceres

Luis Ángel Castro, Guillermo Anderson, Luis Mejía Godoy, Manuel Monestel y Rómulo Castro
En la casa de los Mejía Godoy en Managua, junto al cantautor guatemalteco Fernando López
El Encarguito versión Luis Mejía Godoy

El Encarguito de Guillermo, versión de Luis Mejía grabada en el 2011 junto con “Memoria de la Abuela”

Memoria de la Abuela versión de Luis Mejía Godoy

En el Festival Verdad en el Salvador, con los músicos y cantautores Godofredo Echeverría (El Salvador), Rómulo Castro (Panamá) y Gabino Palomares (México)

En el aeropuerto de Barajas, Madrid, con dos músicos de la banda de Mejía Godoy y el cineasta salvadoreño Jorge Dalton

Los tres del Caribe

Guillermo Anderson, Manuel Monestel y Rómulo Castro

Fotos de Guillermo Anderson y Rómulo Castro en Madison y en Nicaragua año 2000

Estoy escribiendo otra anécdota de un gran amigo de Guillermo, de Panamá, Rómulo Castro, compositor de grandes artistas del calibre de Rubén Blades… y me llega una información de Max Urso, primero, y luego del ex embajador ante la Santa Sede, Carlos Ávila Molina: La bellísima propuesta de la diputada del Partido Libertad y Refundación (Libre), Patricia Murillo, para que el aeropuerto Golosón de La Ceiba lleve el nombre del fallecido cantautor Guillermo Anderson.

Esta moción será presentada al Congreso Nacional, y se espera que se discutida en los próximos días. De ser así, la terminal aérea sería llamada con el nombre de nuestro gran amigo y hermano.

En informaciones varias, se sabe que el aeropuerto Golosón es un eslabón importante en el desarrollo turístico de la ciudad de La Ceiba, y la conexión entre las Islas de la Bahía y tierra firme. Además de que recientemente demostró poder recibir vuelos grandes desde Europa.

Propuesta de la Diputada Patricia Murillo

Después de saber de esta bella propuesta, me dedico a escribir la anécdota de Rómulo Castro, un camino juntos con Guillermo en el ámbito del arte y de la amistad.

Al empezar a detallar sus momentos con Guillermo, Rómulo me cuenta, que, aunque si, si sabían de cada uno, sobre el arte y la profesionalidad del otro, no fue sino hasta el 2000 que comenzaron a hacer trabajos artísticos juntos.

“Te diría que nos conocimos de lejos, pero nos conocimos en 1990 en Honduras en ocasión de un festival llamado Aires de abril, fui con Luis Arteaga (amigo cantante), invitados por nuestra amiga hondureña Merly Eguigure, también amiga de Guillermo. No conservo mayores recuerdos de aquellos días, salvo la certeza de que conocí a Guillermo entonces y que, entre otras plazas, nos presentamos en el Teatro Nacional”. El Festival lo organizaba “La Ocarina” que era una organización cultural donde participaban personas de diferentes disciplinas. Por Panamá estuvieron Luis Arteaga y Rómulo Castro; Por Guatemala, Fernando López y Rony Hernández. Y de Honduras Guillermo Anderson y, aparte, el Grupo Rascaniguas.

“Fui invitado por Panamá y en dónde estrené recién compuesta mi canción ‘La rosa de los vientos’. En aquel Festival participaban grupos de toda Centroamérica y lo común”, explica Rómulo, es que, en esa época, existían las remanencias de las guerras fratricidas centroamericanas de los 80 y su influencia en el arte a través de la canción política, “digamos de la canción protesta suramericana, la Nueva Trova Cubana” y la nueva canción ‘hispana’ a través de gente muy conocida como Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat, recuerda Castro.

Rómulo Castro, Guillermo Anderson y Manuel Monestel, con otros más en Costa Rica y El Salvador

Rómulo dijo que, en el Festival Aires de Abril, en cuanto a términos musicales, y de propuestas temáticas las notas discordantes, por llamarlas de algún modo, eran Guillermo Anderson y Rómulo Castro.

“Guillermo con el énfasis que hizo desde el inicio en la música alegre y esperanzadora y ritmática de La Ceiba hondureña y yo muy influenciado por el Caribe panameño y cubano, así que digamos que pusimos notas ritmáticas de alegría y de esperanza en un ambiente que era de bastante protesta, denuncia y música en tonalidades menores. No nos hicimos muy amigos entonces, pero digamos que ya supimos que hacíamos cada uno y empezamos digamos, a seguirnos la huella”.

En Guatemala, en Madison, en Managua y en Honduras

Pero estos dos grandes de la canción centroamericana no se encontrarían sino hasta el 2000.

Anécdota de Rómulo Castro sobre su amigo Guillermo Anderson

En Panamá

Uno de los cuatro videos existentes en Youtube de “Los tres del Caribe”

En el 2000 y en el 2001 estuvieron en Madison, incluso en el 2001 estuvieron en Washington invitados por el Instituto Smithsoniano a presentar el mismo concierto de Central América All Stars en el que, cómo dijo Rómulo se fortaleció su amistad con Guillermo. En el segundo viaje, cuando iban además a la capital estadounidense, Rómulo hizo una escala previa de una semana en Honduras, en La Ceiba, para preparar el concierto.  Llegó con su guitarrista Marcos Linares porque, como me explicó Castro, el grupo acompañante sería el de Guillermo y tenían que montar un repertorio conjunto.

Anécdota de Castro recordando a Los tres del Caribe

 

Rómulo Castro terminó su anécdota ……

“Cómo posdata creo que solo podría decirte que tanto o más que la correspondencia, las lecturas compartidas, los ensayos o las presentaciones conjuntas en cualquier escenario de lo que compartimos, tanto o más que eso, era importante el buen humor y la convivencia antes y después de las presentaciones. Sobre todos los after concert, las largas conversaciones de muy buen humor y de humor ácido acompañadas por buen ron y por puros, los habanos hondureños que llevaba siempre Guillermo para compartir en aquellas giras”.

“Su ausencia. Lo de Guillermo sigue doliendo mucho, incluso me emocionó ahora contándotelo, pero bueno, gracias a estas experiencias como la de esta conversación que estamos teniendo, contribuimos a mantener viva su memoria junto con su música, que siempre me acompañara”.

Rómulo, es un sentimiento común para quien conocimos de cerca a este Gran Ser Humano, lleno de tantas cualidades, que deben servir para tener un ejemplo, un modelo a seguir. Gracias Rómulo por abrirte y permitir saber algo más de Guille.

Esta presentación de fotos en el 2012 en Austin EEUU, y en Panamá

Otro momento de los tres del Caribe, Anderson, Monestel y Castro

Disfrutemos esos momentos mágicos que producía este grupo

Y esta canción de Guillermo -“Cualquier lugar”- Rómulo la versionó junto al Grupo Tuira para el disco en homenaje a Guillermo cuya edición coordinaron Lastenia y Max Urso en Honduras, hace un par de años.

Cualquier Lugar de Guillermo Anderson

Un tipo, llamado Anderson de la Ceiba, apellidado Honduras, Planeta y Mas allá

Hablando con Max Urso, me dio el contacto de Manuel Ardón Morera, dueño de Jaulares Producciones. Costarricense, productor de eventos, conciertos y booking.

Jaulares Producciones, como se lee en su página Youtube, “es el resultado de mas de 18 años de experiencia y trabajo continuo en Centroamérica , organizando actividades recreativas en el que destacan los eventos masivos. Durante todos estos años nos hemos dedicado a la producción de conciertos nacionales e internacionales, Festivales, así como también a la producción de eventos muy puntuales para relanzamiento de marcas. En este año 2012, la Compañía se consolida en la producción de dichos espectáculos y se plantea crecer como agencia de booking independiente, colaborando de esta manera con grandes artistas emergentes”.

Hablando luego con Manuel le pedí una anécdota sobre nuestro amigo Guillermo Anderson, y me mandó este texto con el título que le puse a mi artículo hoy…. me encantó. Gracias Manuel.

Como escribió Manuel: Un tipo, llamado Anderson de la Ceiba, apellidado Honduras, Planeta y Mas allá

“Lo conocí en el 99 , en un barcito Tegucigalpeño llamado, Q, Barro, ahí lo escuche por primera vez, me lo presentó el poeta aullador Jorge Alberto Laínez, este muchacho tenía 16 años, conocía a Guillermo desde los 8 y quería cantar o componer igual que él, por cosas del destino conversó en ese momento con Renato Monzón, mi escudero de siempre el resuelve técnico, el resuelve sistemas, mi mano izquierda y derecha, bueno lo cierto del caso es que Renato me presentó a Laínez, un chico que apenas ameritaba sus primeros alcoholes ese día, pero con una ilusión y aciertos de banderas musicales centro e iberoamericanas en su habla. Para ese tiempo Renato y yo estábamos produciendo la primera gira centroamericana con Pablo Milanés, gira muy exitosa debo decir, y al oír cantar a Guillermo en ese bar hubo una necesidad de hacerme una crítica constructiva, la noche del evento con Pablo, Guillermo debió abrir el concierto, debió cantar en la apertura, probablemente el empresario que contrató el show ni lo conocía, pero al escucharlo en ese Bar, una casona vieja y descampada en medio de los ojos visores de una ciudad cercada por cerros y tugurios, la que duerme mientras busca engañada su identidad bajo el manto de sus nudos asfálticos con la mirada erguida de la Virgen de Suyapa. Otras ciudades, como se dice en Honduras, San Pedro Sula trabaja, mientras  la Ceiba lo disfruta, ese nuestro atlántico feroz inclemente de ilusiones y sueños, el quijotesco emblema de Guillermo, para ser y aparecer en la vida, esas arenas turbias, semilleros de sueños, esos oleajes llanos, cabalgarles de marineros, barcazas grandes o pequeñas, noches taciturnamente bellas impostergables, fecundadoras por siempre de esa risa en sus oleaje, esa clara espuma de boca, como ola rompiendo, fulgor de nacimiento, como sigilo de río, o riachuelo cauteloso bajo la sombra de inmensos verdes,  mar sereno y ancho”.

“Fue hasta agosto del 2005, que lograríamos llegar a la Ceiba, era una obligación casi honrosa, el poder visitar esta bella tierra y junto a un guía tan particular, Guillermo en Ceiba es un “Dios” digo es porque la estatura de un hombre ejemplar nunca muere, creo que en la Ceiba al igual que en Buenos Aires con relación a Maradona deberían construir la “Iglesia Andersoniana”en honor a Guillermo y sus fragatas literarias convertidos en en versos y canciones, pulmón de selva y playa centroamericana, bastión de energía literaria en soles y estrújales mayores, en lunas y eternos celajes por vivir”.

“A lo que iba, cuando sacudo sentimientos con memoria, suelo desviarme”.

“Lo cierto del caso es que después del concierto de despedida de la Ley, nos quedaba un tiempo libre, y ni modo a conquistar la Ceiba, ese Atlántico despierto, que ilumina y del cual nos hablaba Guillermo, ese trayecto de San Pedro Sula es bastante largo y por lo tanto como extranjeros cada tanto, preguntábamos sobre la distancia o kilómetros, fue muy folclórico recibir de los lugareños la siguiente reseña, a la pregunta, cuantos kilómetros nos faltan para llegar a la Ceiba, las respuestas eran ahí, como 2 horas y así continuamente, rebuscando rótulos u orientación, las respuestas acontecieron de la misma forma o manera, los kilómetros se medían en horas, es ahí adonde formulé la pregunta diferente y dije cuántas horas faltan para llegar a la Ceiba y el lugareño me responde, La Ceiba está como a 20 kilómetros, si García Márquez existiera de seguro le hubiera encantado buscar musas en la Ceiba”.

“Bueno lo cierto del caso es que llegamos a La Ceiba, Renato Monzón, Alejandro mi cuñado, el mae más arrecho y honrado para hacer puertas y yo”.

“Guillermo nos recibe, nos invita a comer a un restaurante playero, no me acuerdo del nombre, pero comimos rico, tomábamos unos tragos de Chivas Regal, le obsequié una caja de habanos cohíba que le había comprado a Mayra Caridad Valdez y guardaba con mucho cariño. Posterior a la comida Guillermo nos invita a un bar muy particular, como especial es su nombre, espero que aun exista, la experiencia fue maravillosa el bar se llamaba, “El Sol Nace para todos”. Ahí probamos por primera vez el Giffiti, licor caribeño hecho con alcohol y hierbas aromáticas entre ellas la mariguana, lo tomamos estray, así nos aconsejaron, yo termine bailando con una negra gorda bellísima persona, ella era quien organizaba la casa de Guillermo, su colaboradora doméstica, la pasamos muy bien, era un bar garífuna o de negros, adonde solo podían entrar los negros e invitados de Guillermo”.

“Al día siguiente, la cruda o la goma, Monzón estaba caído, Alejandro Pleno y vigoroso, yo, más o menos, habíamos acordado alguna hora y estuvimos puntuales, Guillermo llega y hace la siguiente pregunta. Ok ¿Qué quieren, conocer las islas o una a aldea garífuna? yo me adelante y dije,, por supuesto la aldea garífuna. Era esa necesidad de reconocernos en identidad centroamericana así como conocer las motivaciones de las canciones de Guillermo, es así como nos encaminamos a Zambo Creak”.

“Guillermo nos endosa una guía negra azabache llamada Noemí García, Ella se enamoró de Alejandro mi cuñado a primera vista, Alejandro cuasi un nórdico blanco es decir los contrarios se atraen. Ella muy gentil tras caminar algunos metros en la arena, nos conduce a un sitio donde fabricaban los tambores caribeños, como decir algunos bata cubanos, en medio de la fabricación. Niños bailando al ritmo, e igualmente conversación sobre comidas, todavía lo debo a doña Cielo una tormenta de libros culinarios que prometí. La Guía Noemí, nos condujo hasta un restaurante, donde Renato se tomó su mejor cerveza michelada, Alejandro entendió que era amado y yo pude saber porque Guillermo escribía lo que escribía y porque su voz sonoreaba  a playa, sol y selva a raudales. En buena hora, tuve el lujo de conocerle, amigo interminable, precursor  de celajes de vida impostergables”-

Manuel Ardón Morera

Gracias Manuel, preciosa Anécdota.

Carlos Sabillón y su gratitud a Guillermo

En esta anécdota, me dice un gran artista Carlos Sabillón, que para él, Guillermo Anderson es sobre todo un referente musical para quienes se han dedicado a la música, a escribir canciones y cantar.

Carlos Sabillón, al tener el mismo productor de Guillermo, Max Urso, pudo tener muchas experiencias junto al gran cantautor. En su primer disco compuso una canción con Guillermo, Se te puede ver. Guillermo le dio una mano, digamos así, le dio un empujoncito a sabillón cuando estaba iniciando su carrera. Carlos logró ir a los Ángeles a hacer la revisión de su disco “Sin tiempo ni distancia”.

El arte desde varios ángulos

Max Urso me dijo este verano, que le quisieron hacer un tributo a Guillermo Anderson. Su grupo Dantos, lanzó una canción de Guillermo, re grabada a la versión del género del grupo Dantos. Es una pieza de cuando Guillermo iniciaba a cantar, pero que, me dijo Max, nunca grabó como debía.

“La canción se titula “Ella común y corriente”, compuesta por Guillermo Anderson y nunca grabada en uno de sus Cds, el la ejecutaba en sus primeros conciertos y la incluyó en un Cassette de un concierto que grabó en vivo y editó con el título “Retratos” en 1988, siempre me gustó mucho y se había planeado grabarla en un futuro Album, obviamente esto no se pudo realizar… entonces con Dantos, Rodrigo Cervantes y yo, la grabamos ahora con un nuevo arreglo como homenaje a Guillermo”….

Este 6 de agosto, cuarto aniversario del fallecimiento de Guillermo Anderson se pudo escuchar su canción. Me encantó también el video.

Ella común y corriente, canta Rodrigo Cervantes, música Dantos

El grupo Dantos acaba de sacar un nuevo sencillo que esta fenomenal. en este artículo del medio Criterio HN, explica los orígenes del grupo y nos habla del lanzamiento y aceptación del público de este sencillo, una sonrisa perdida.

Me encantó el artículo porque toca la realidad de la cultura de Honduras, las limitaciones que tienen los artistas, la poca consideración que se les dan, sobre todo de parte del gobierno. Y también el sector privado. Es triste, que no haya interés de parte de un país, y que no considere a la cultura como un puente para sobresalir y mejorar su condición de vida. Increible, como Guillermo logró superar todas esas barreras.

Aunque si siempre se lamentó conmigo y creo con sus amigos. Que ir contra corriente era duro. Con tantos proyectos e ideas por ayudar a su Honduras. Al final, con tal de hacer conocer a nivel mundial el país, muchas veces iba a festivales, o a conciertos, sin ser considerado como debía ser, digo a nivel económico. Uno como Guillermo merecía mejor trato y consideración. El ya no está pero hay muchos pequeños Guillermitos que están naciendo, y este pensamiento, esta manera de tratar a la cultura de Honduras, debe cambiar. Más respeto para ellos, para su dignidad, para su arte y vocación.

Buscando artículos que hablarán sobre Guillermo Anderson encontré estos dos que me encantaron.

Este fue escrito apenas murió, una fan italiana de Anderson, Claudia Landini, hizo este artículo en septiembre del 2016. Es una chica que ha viajado por el mundo, como lo demuestra su sitio internet.

Me gustó este párrafo de su artículo, que dice “yo lloro fácilmente escuchando la música, pero con Guillermo, las lágrimas, caen por seguro, porque los temas de sus canciones me llegan directo al corazón: el amor por su país, que bello nuestro mundo, la pasión por su cultura, el calor humano, la alegría de vivir. Mientras escuchaba Costa y Calor, el himno más hermoso que se haya escrito por Honduras…. lloré también, porque cuando vivimos en Tegucigalpa, aún era posible moverse sin preocupaciones, sin miedo que te pusieran una pistola en la sien en cualquier momento, y podía regresar tranquilamente a casa en la noche, sola. Sé que todo ha cambiado drásticamente ahora, y la Tegucigalpa que conocíamos no existe más. Y lloraba también porque Guillermo Anderson, uno de los artistas más dulces, cálidos y humanos que Honduras jamás ha “producido”, estaba bien, y feliz, cuando yo viví allá. la última vez que lo vi, fue en un concierto en Tegus. estaba contentísimo porque ese día, había nacido una de sus hijas, y tocó con un amor y se dejó transportar, como jamás he visto hacerlo a otros artistas”.

En Febrero de este año, este chico Luis Lezama, habló también de nuestro querido Guillermo Anderson, en este artículo

Me encantó este párrafo de su artículo:

“Desde que nos dejara, Honduras se viene desbarrancando por la vida como quien ha perdido el amor más querido. A veces escucho por horas sus álbumes y creo, llevado por su música, que Guillermo Anderson fue el mejor hondureño de todos los tiempos. Por lo menos, eso sí no lo dudo, fue quien mejor supo atrapar la naturaleza melancólica y fabulosa de los personajes que pueblan toda la costa de este país incierto. Una muchacha que lava ropa ajena durante la semana y que los viernes se transforma en la reina del baile, un futbolista venido a menos que cuenta sus tiempos de gloria y pena por los bares abrazado a una botella, una mujer hermosa atrapada con un marido abusivo, un marinero enamorado, un capitán mítico, un jardín donde reina un pichete malvado. Uno tras otro, Anderson fue decodificando la realidad compleja del caribe hondureño para contarla llena de profundidad, con sus puntas más hirientes, en pequeñas cápsulas de cinco minutos. Más que un músico, era un cronista, un sociólogo, un cuentista con la maña de cantar y rasgar una guitarra”.

Según el portal “Honduras is Great”, Lezama ganó el Primer Premio del XI Concurso Internacional de Cuento “Ciudad de Pupiales”, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez.

Una gran nostalgia se queda conmigo

Mientras pensaba en como introducir una nueva anécdota dedicada a mi querido hermano Guillermo Anderson, quise ver que noticias nuevas me traía Google sobre él, si había algún homenaje hecho en su honor en estos días.

Y me salió este artículo donde justamente ayer 15 de septiembre día del 199 aniversario de la celebración de las fiestas patrias de mi país, salio este artículo, que habla de la séptima edición de la Revista Rosalila, de la Dirección de Gestión de Cultura del Centro Universitario Regional del Occidente, (CUROC), en donde, en la versión digital, le rinde un tributo a Guillermo Anderson.

En el artículo recuerdan que se eligió la fecha de ayer, para publicar la revista “como un regalo a la patria por su celebración 199 de independencia y en conmemoración de los 40 años en que el sitio arqueológico Copán Ruinas fue decretada como patrimonio cultural de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Es de recordar, que Rosalila corresponde al nombre de uno de los templos más emblemáticos de Copán Ruinas, la revista es considerada como el importante órgano de difusión de la vida cultural y académica del CUROC, como artículos relacionados al resto de los departamentos de Honduras, con la perspectiva de fortalecer la identidad nacional”.

En plena pandemia mundial, pero sobre todo, cómo la está viviendo nuestra querida Honduras, con tanto dolor, desesperación. Tantos hondureños, que ven morir a sus parientes, amigos, vecinos, de esta enfermedad, que de una u otra manera, no ha sido controlada como debía ser,  Donde, una vez más la corrupción, y los intereses de algunos, han prevalecido, a la solidaridad, al bienestar común.

Si estuviera vivo Guillermo, creo que se moría de nuevo, de ver hasta dónde ha llegado la injusticia social, y cuánto está sufriendo el pueblo hondureño.

Este artículo sentí que está tratando de rascar de lo profundo de cada uno de nosotros, lo mejor que tenemos, para ayudar al otro, para entender que esta vez, el individualismo y el egoísmo no nos van a ayudar a salir de ésta. que tenemos que ir todos de la mano para salir de esta crisis global sanitaria y económica.

Hablando con los músicos o amigos de Guillermo Anderson que me permiten de hacer este recorrido por lo que fue su pasaje en este mundo, tuve la posibilidad de contactar a Manuel Monestel, ​ un compositor e investigador costarricense de la música popular, especialmente aquella relacionada con la diáspora africana y la herencia afrocaribeña.

Al mandarme el audio de su anécdota pude sentir una vez más ese cariño que dejó implantado Guillermo en cada uno de nosotros, esa lección de vida que nos dejó.

Manuel Monestel me contó que la primera vez que tuvo la oportunidad de conocerlo, fue en un vuelo que realizaron juntos, que iban directo a Taiwán, a participar en un Festival. A partir de allí, nació una bellísima amistad que durará hasta la eternidad.

Después de ese encuentro Manuel Monestel y Guillermo Anderson hicieron tantos trabajos juntos, sobre todo, es de recordar un proyecto que hicieron con otro grande de la canción centroamericana, Rómulo Castro de Panamá.

Guillermo, tu carisma, tu don de gentes, hizo que cada uno de nosotros, quien te conoció e hizo parte de tu vida, que subió al tren de tu vida, nos quedáramos impregnados de tí, de todo lo bueno que desbordabas.

Te admiramos, y te lloramos cuando te fuiste de manera tan abrupta, cuando aún tenías mucho que dar a tu gente. Pero ante el destino, no hay nada que hacer, sólo queda la esperanza, de que nos volveremos a encontrar allá arriba donde estás. Como dije cuando empecé este blog, te fuiste allá arriba al Cielo, y desde allá le cantas a Dios, deleitándolo con lass notas de tu inseparable amiga, tu guitarra, que sus cuerdas acompañan ru maravillosa voz.

Manuel me cuenta su gran dolor, su nostalgia, desde que se fue este gran amigo. y lo hace a su manera.

Canción de Manuel Monestel:

Que dolor inmenso, que vacío se siente

La tristeza embarga la ausencia creciente

El cantor ya no está, se fue con su canto al Cosmos

Su espíritu vuela lejos como voló su canción

Y el recuerdo queda aquí, en lo profundo del corazón.

Cuánto sentimiento humano, engendraron tantos versos

Que cantaron a la vida y al sentir de su pueblo

Cuántos encarguitos, se llevó en su pecho.

Ya no escucharemos su risa sonora

Sus charlas nocturnas hasta deshoras,

Ya no sentiremos su energía profunda,

Su guitarra enérgica, su voz de campana

Su mirada clara, como la mañana.

El cantor se fue y se fue el amigo

Y una gran nostalgia se queda conmigo,

Y una gran nostalgia, se queda conmigo.

La suerte de tocar el sax con tu ídolo

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Para todo artista hondureño, escuchar música de Guillermo Anderson y seguir sus notas musicales en el instrumento que toca o cantar su canciones,  era y es una gran emoción. Además, al dedicarse a los niños, cantando piezas para ellos, Guillermo hizo que muchos chicos crecieran cantando sus canciones. Es y será un gran Maestro. Un Señor lleno de humanidad.

Hablando con el abogado y músico, Luis Bustillo sobre algunas anécdotas que me quisiera contar de cuando trabajó con Guillermo me dijo: Tengo tres anécdotas con Guillermo Anderson que son las principales.

En la primera, lo invita un día el músico Carlos Umaña a tocar con Guillermo en el Parque Central de Tegucigalpa. Y Luis me cuenta que Carlos le dice:

“Necesito que hagas coros y que toques el sax -le contesté muy bien-  fui al evento y todo, me presentaron a Guillermo, empezó el show y a la segunda canción ya no pude contener mis lágrimas de la emoción porque yo soy fan suyo desde que era un niño. Hasta ese momento, realmente no entendía la magnitud del fanatismo que tenía por su música y por todo lo que él representaba. Y en esa segunda canción empecé a llorar de la emoción al caerme ‘el veinte’, que estoy parado en el mismo escenario con Guillermo Anderson, haciendo coros y tocando el saxofón para él.  Fue una anécdota maravillosa que cuento siempre, pues no todos los días tenemos la suerte de tocar con nuestro ídolo. Y a mí se me cumplío ese sueño”.

Guillermo siempre buscó alentar a quien tuviera un talento a desarrollarlo para seguir adelante y tener un futuro.  Hizo lo mismo con Luis Bustillo, le insistió para que sacara un disco.

Y así fue, en el 2015,  Luis lanzó su primer disco que se llama  y yo te ví.

Canción de Luis Bustillo. Y yo te ví

“La última anécdota que yo recuerdo con Guillermo que fue algo muy bonito porque quien puede pensar que un Maestro como él, le va a pedir un consejo a alguien como yo”. Así me sigue contando Luis, otro de sus momentos con Guillermo. En esta anécdota, Guillermo Anderson le expresa su preocupación porque en su gira por Japón, hará 30 conciertos y no sabe si su voz aguantará tanto trajín.

Luis le compartió a Guillermo lo que aprendió en un curso con un foniatra, que aconsejó que el único remedio para cuidar la voz es beber pequeños tragos de agua. Pequeños sorbitos de agua, para humectar constantemente las cuerdas vocales.

“Pues Guillermo Anderson se fue a Japón y todo, hizo su gira, y cuando regresó le pregunté cómo le había ido, y mientras yo le estaba preguntando él agarró el bote de agua, y me dijo: mirá, no tuve ningún problema, el agua fue el secreto”.

Estas tres conversaciones fueron quizás tres momentos que  nunca olvidaré del tiempo que trabajé con él, me dijo, Luis Bustillo.

Acá les va otra pieza de este gran cantautor:

Luis Bustillo: Tú y Yo

Guillermo Anderson: tremendo ser humano y tremendo músico

 

La siguiente anécdota, me la da Javier Pineda. Este médico y guitarrista, que desde siempre admiró la música de Guillermo Anderson, y la casualidad, o el destino, quiso que trabajando en el hospital Ceibeño, se encontrara tocando en una ocasión con el hermano de Guillermo, Patrick.

“En varias ocasiones tuvimos la oportunidad de tocar con Patrick y un día acompañé a Guillermo en una reunión de amigos, luego me invitó a formar parte del grupo”, aseguró. Javier me cuenta que Guillermo le bromeaba, y le decía: “verdad Javier que a vos tus papás te dijeron: estudia medicina por si las dudas…”. Pues claro no siempre se acepta en nuestras sociedades, que los hijos decidan el camino del arte…

En las palabras de Javier siento dolor y nostalgia por la pérdida de uno de sus artistas que tanto admiró y que lo influenció en su estilo musical.

Página Facebook de Javier Pineda

Uno de sus álbumes de la página de Facebook de Javier Pineda lo llamó influencias, por los guitarristas que le influyeron musicalmente como George Benson, Eric Clapton, Bob Marley y varios por allí, y está la foto de Guillermo.

Javier Pineda me cuenta que, ya desde que comenzó a trabajar con Guillermo, desde el inicio, le impresionó su calidad humana.

Para Javier Pineda este gran artista “estaba para más, pero lo más importante es que conociendo a Guillermo como yo lo conocí, dijo,  en esos doce años, él fue feliz”. En el audio que me mandó habla sobre el dolor que aún alberga en el corazón de su familia. Su esposa en agosto  le comentaba cómo aún después de todo este tiempo, aún hace falta el gran Guillermo Anderson.

 

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Una última anécdota de Javier, me dice que otra vez en Tegucigalpa, iban a filmar para un dvd de Guillermo Anderson, en Plaza San Martín, Pineda acababa de regresar de Miami de ver a Eric Clapton, un concierto, dijo, “de uno de mis mayores héroes musicales. Cuando estamos tocando, en vivo en la grabación del dvd, se me acercó Guillermo siempre con su sonrisa, pues nunca sacaba a nadie de sus casillas, y me dijo al oído: “Javier, Javier.. Estás tocando muy agresivo, como que te hizo daño ver a Eric Clapton, ya se te está olvidando la onda africana que es lo que hacemos”, me dijo, “venís muy agresivo, pero no te culpo”, riéndose y reclamando con una manera muy peculiar, muy inteligente”, muy suya, me dijo el galeno y músico, Javier Pineda, recordando con tanto cariño a nuestro Guillermo Anderson.

 

Honduras le debe a Guillermo Anderson

Siento que es necesario, seguir con esta serie de anécdotas de quienes estuvieron con Guillermo Anderson. Si no se le recuerda, sino se mantiene viva su memoria, quedará en el olvido.

Quienes estuvieron trabajando con él en su producción musical, insisten que creó una escuela, una escuela que por ahora permanece tácita, sobreentendida, pero creo que debería convertirse en algo concreto. Llegar a entender lo que componía, y su estilo de vida y musical, y así crear una escuela que siga su método. Un método que va más allá de simples notas musicales compuestas en uno o diferentes ritmos, el método de Anderson, era una estilo de vida, un ver la vida desde sus pequeñeces, y darles su valor. Es sentirse pequeño y humilde ante lo grande de la Creación, y de consecuencia, dar siempre Gracias.

Quien sabe si creándose esta escuela: Los consejos de Guillermo Anderson, no salen de allí seres humanos mejores, buscando lo mejor por su patria, dando lo mejor “En mi País”.

“Guillermo me acompañó y me sigue acompañando en toda mi trayectoria como cantautor, definitivamente para tocar fuera de Honduras el me dio el primer gran impulso y me lo siguió brindando hasta cuando en ese 2016 nos dejó, ese año pude disfrutar de él, sus pláticas, sus consejos. Esta es una de mis anécdotas, de nuestro querido Maestro Guillermo Anderson, que para mí, es el mejor cantautor que ha “parido” esta tierra de Honduras”.

Así me contaba Alberto Laínez en una de sus anécdotas que contaba sobre su amistad y admiración hacia Guillermo Anderson. Después me contó sus últimos momentos con el Maestro, ese 2016, cuando llevaba una lucha terrible contra el mal, contra el cáncer.

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Natalia Romero: Recordando a Guillermo Anderson

La anécdota que quiero contar hoy me la dio Eduardo Romero, que acompañó a Guillermo Anderson en sus conciertos como violinista y en los coros.

Eduardo me compartió un texto que escribió su hija mayor Natalia, hace dos años, para un concurso de oratoria en su escuela. Natalia, quien entonces tenía sólo 10 años, no sólo lo presentó en su escuela, sino que también clasificó para participar en un concurso de Oratoria en el Language Art Festival, organizado por La Asociación de Escuelas Bilingües de Honduras.

El concurso se realizó en La Ceiba, en la escuela Mazapán, Eduardo me cuenta que ella obtuvo el 3er Lugar. “Fue una super experiencia para ella, porque Lastenia, la esposa de Guillermo que trabaja en esa escuela, se acercó a regalarle uno de los libros que Guillermo escribió, mi hija estaba emocionadísima”, me cuenta Eduardo.

Leí el texto de Natalia, y me encantó. Y me sorprendió aún más sobre todo sabiendo que cuando lo escribió contaba apenas con esa edad.

Con el título,El tesoro que tenés, recordando una de las canciones de Guillermo, Natalia hace un recorrido histórico sobre los valores de nuestra querida Honduras: Su arte, sus paisajes, su cultura y su música. Y de allí habla con mucho cariño del gran cantautor Guillermo Anderson.

“… nuestra música incluye cientos de bellas composiciones y quiero hablar especialmente de una persona que dedicó su vida a la música y la
literatura, a quien conocí de cerca, ese amigo es Guillermo Anderson, tuve la dicha de conocerlo personalmente, porque mis padres fueron músicos de su banda, y los acompañé en muchos conciertos por toda Honduras, para mí, en la actualidad, Guillermo es el máximo ejemplo de amor a Honduras, dedicó la mayor parte de su vida a trabajar por ella, su música nos transmite la necesidad de proteger el medio ambiente y la ecología, compuso la mayoría de sus canciones mezclando ritmos tradicionales garífunas como “La Parranda y el Yankunú” logrando canciones llenas de magia”.

Se encoge el corazón, y a la vez se hincha todo de emoción y orgullo, saber que chicos como Natalia, serán el futuro y el hoy de nuestra Honduras, que lucharán por mantener sus valores, lucharán para que el país alcance su desarrollo en el respeto de los derechos humanos.

Natalia, “hija de arte”, no sólo tiene facilidad de escribir, dando forma a sus pensamientos y emociones, ella además ha cantado. Y admirando a Guillermo Anderson ha cantado sus canciones:

“He tenido la oportunidad de cantar algunas de sus canciones, en mi Escuela, en un homenaje en el Festival Internacional de las Artes Escénicas ¨Bambú 2016¨ en el Teatro Nacional Manuel Bonilla y en los últimos 2 años he participado en el Festival de Música de la Asociación de Escuelas Bilingües de Honduras, me he sentido emocionada, alegre y orgullosa de interpretar estas bellas canciones de un gran amigo”.

Esta foto fue hecha en el Festival Internacional de las Artes Escénicas Bambú 2016, homenaje a Guillermo Anderson, para ese entonces, nos cuenta Eduardo,  Guillermo ya se había retirado de los escenarios por causa de su enfermedad.

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Doy paso a esta chica, que hace un recorrido musical del gran cantautor, definiendo muy bien cada una de sus canciones:

“Guillermo logró utilizar el lenguaje de la música para dar mensajes positivos a todo un país y también para mostrar todo lo bueno que aquí tenemos;

Chago representa a muchos hondureños inmigrantes y Guillermo le dice, Chago, vení que aquí no hay dinero, pero si ponés esmero todo se puede realizar aquí;

Dale Play a la Esperanza, es una invitación a seguir adelante y ser optimistas a pesar de todos los problemas que se puedan presentar en nuestra vida;

le cantó al mar, a los ríos, a las aves, a los niños, a los árboles, a los animales, a las mujeres, le cantó a la vida y lo más importante le cantó a nuestro amado país y le mostró al resto del mundo por medio de sus canciones todos los tesoros que aquí tenemos.

La canción “El Encarguito”, menciona apenas, algunas comidas del rico recetario hondureño. ¡Son tantas las delicias de nuestra cocina por las cuales debemos sentir orgullo! El tapado olanchano y costeño, las pupusas (insistimos, también son de aquí), los tamalitos, y por supuesto, los infaltables frijoles con mantequilla y tortillas recién hechas.

Por todo lo anterior, estoy segura que Honduras es un país lleno de tesoros, si como Guillermo Anderson dedicamos nuestra vida a engrandecer nuestro país, por medio de los que hacemos, lograremos transmitir toda la belleza de nuestro país, en cada uno de nuestros actos.

“Date cuenta del tesoro que tenés, date cuenta es mucho más de lo que ves, no saber es no tenerlo y no hacer nada es perderlo, date cuenta del tesoro que tenés” .