“Cortaron el árbol” de Guillermo Anderson

Entre las tantas amistades de Guillermo Anderson, Max Urso me pasó el contacto del amigo de los tiempos de la universidad de Guillermo: Pablo Aslan.

Pablo es uno de los más brillantes músicos argentinos residente en Nueva York, el contrabajista lo definen biografías encontradas en Google, como un músico inquieto que alterna sus proyectos de tango, que incluyen giras y grabaciones con músicos de la talla del chelista Yo Yo Ma o el violonista Gidon Kremer, con una sólida carrera en la escena del jazz neoyorkino, realizó el proyecto Avantango junto al pianista Ethan Iverson y al talentoso saxofonista Thomas Chapin, el músico más importante de la avant-garde de Nueva York, lamentablemente desaparecido poco tiempo después.

Contacto a Pablo y quedamos que grabaríamos una video call, por zoom, y allí la primera pregunta que le hago, es cómo conoció a Guillermo.

2008. Pablo Aslan, llega a Honduras a visitar a Guillermo. En la foto Pablo, Guillermo y los hijos de Pablo.

Un viaje lleno de descubrimientos para Pablo y su familia.

Algo que desde siempre hizo parte de Guillermo: Su compromiso con su gente con su tierra. Como dijo Pablo, Guillermo pudo haberse quedado en San Francisco o en California, y haber realizado su carrera allí. Pero siempre pudo más el amor a su gente, a su país.

Guillermo cantando en mi país en el 2008

Max le pidió a Pablo participar en un homenaje a Guillermo, así se grabó “Cortaron el árbol”. Los Cenzontles con Pablo Aslan y Eugene Rodríguez interpretan “Cortaron el Árbol “- original de Guillermo Anderson incluida en el álbum Homenaje “Navegando-Un Tributo a Guillermo Anderson” por Costa Norte

De ese viaje que realizó Pablo a Honduras, quedó maravillado de la música garífuna. Y quisiera hacer algo con ellos, como una asignatura pendiente, de algo que pudo haber hecho con su hermano Guillermo, y el destino no lo permitió.

“Bajo la piel de tu pueblo”, canción a Guillermo Anderson

Guillermo Anderson y su amigo Luis Mejía Godoy en casa de Luis
Una foto muy especial de Luis Mejía Godoy. En su casa junto al poeta Ernesto Cardenal, Guillermo Anderson, Luis; el director de Escritores por la Tierra, de España; y de espaldas al lente fotográfico, la cantante nicaragüense Norma Helena Gadea
Luis Enrique Mejía con Guillermo Anderson en Costa Rica, cuando realizaron un concierto del Caribe Centroamericano. Concierto que participaron también otros amigos de Guillermo: Rómulo Castro de Panamá, Manuel Monestel y Luis Ángel Castro de Costa Rica.

Hablando con otro gran amigo de Guillermo, Luis Mejía Godoy, lo primero que me quiso compartir fue una canción que le compuso en un homenaje que se le hizo en el 2016 en Nicaragua, poco después de su fallecimiento.

Luis Enrique Mejía Godoy.  Músico, compositor y cantautor nicaragüense. Es uno de los más importantes cantautores del país.  Pertenece a una familia con tradición musical, su padre era músico y su hermano Carlos Mejía Godoy es también un renombrado músico.

“En la carretera hacia Honduras, hace como 10 años, yo iba con mi Banda Tierra Fértil a un concierto y tuvimos un pequeño problema con nuestro vehículo, y de casualidad pasaba Guillermo y se bajó a ayudarnos…”, explica Luis Mejía.

Cuando le pedí a Luis que me diera una anécdota con Guillermo me mandó esta canción, que le escribió, aún no la tiene grabada, este es el texto:

BAJO LA PIEL DE TU PUEBLO (A Guillermo Anderson) 

LEMG. Marzo 2016

Esta canción es renovado maizal

para un cantor de este tiempo

que descubrió la ternura del mar

bajo la piel de tu pueblo

De Choluteca a Puerto Cortés

de Copán al río Patuca

una guitarra de cedro y ciprés

por toda Honduras se escucha

Eh eh, eh eh, Eh, eh, eh, por toda Honduras se escucha…

Esta canción es rayito de sol

que baila Punta en invierno

un Walagallo con danza y tambor

para tu alma de guerrero

Bajo la luna como un caracol

que se desnuda en la playa

y baila en ritmo de son para vos

en La Mayor esperanza

Eh eh, eh en, Eh, eh, eh, en La Mayor esperanza

Esta canción es poderoso sontín

que los miskitos te dieron

pa´restañar las heridas de amor

y borrar el mal recuerdo

Esta canción nació en Nicaragua

bajo una luna creciente

y la erupción de un antiguo volcán

de abrazos incandescentes

Eh eh, eh eh, Eh, eh, he, de abrazos incandescentes

Esta canción es un mar

y hermoso sol Caribeño

que unidos más fuertes están

junto a tu canto y tu sueño

Una gaviota, un pez vela, un tucán

me contaron que te vieron

en un velero cantando en el mar

punta, parranda y  boleros

Eh eh eh, eh eh eh, con tu alma de marinero

Eh eh eh eh, eh eh eh, junto a tu canto y tus sueños

Eh he he, eh he he, con tu actitud de guerrero

Eh he he, eh eh ehi, bajo la piel

La primera foto, Guillermo con Luis en Nicaragua, actuando en el local La Ruta Maya con ellos cantó también el cantautor nicaragüense y muy amigo de Guille, Luis Pastor González. En la segunda foto de esta presentación, en el Teatro Nacional de Tegucigalpa, Luis Mejía, invitado por Guillermo Anderson a participar en un concierto junto con Carla Lara. En la tercera foto, con Luis Pastor González en Nicaragua en el Festival por la Paz, en 1983.

No hay quien no recuerde a Guillermo Anderson, como un “increíble ser humano, transparente, honesto, sensible…”   Y es así como lo describió Luis, y agregó, Guillermo, un amante y defensor de la naturaleza…

Luis Mejía escribe así su anécdota, una de tantas que lleva en su corazón:

“Con Guillermo Anderson, a quien conocía hace muchos años y habíamos participado en varios encuentros y conciertos en Centroamérica, fuimos invitados ambos para participar en el Encuentro de “Escritores por la tierra”, organización española de poetas, escritores, músicos e intelectuales por la defensa del medio ambiente”.

“El evento se realizaría en la ciudad de Cáceres en España y teníamos que viajar a Madrid por la línea aérea Iberia, tomando el avión desde Costa Rica, de tal manera que ahí nos encontramos con Guillermo y algunos de los invitados a este encuentro, entre ellos Rómulo Castro de Panamá, Nahuel de Argentina y Lázaro García de Cuba”.

Siguiendo con su anécdota, Luis recuerda que el avión tuvo un atraso de algunas horas, “así que con Guillermo y los otros compañeros aprovechamos el tiempo y hablar… Pasaron las horas, hasta que nos dijeron que el vuelo saldría hasta el amanecer, por lo que yo, que llevaba para compartir durante el encuentro, una botella de Flor de Caña, decidí sacarla de mi maletín de mano y bebimos para hacer la espera menos pesada. ¨¡Charlamos, bebimos, contamos chistes, nos reímos, cantamos, encantados de la vida!

En España, en el Festival de Escritores por la Tierra, en Cáceres

Luis Ángel Castro, Guillermo Anderson, Luis Mejía Godoy, Manuel Monestel y Rómulo Castro
En la casa de los Mejía Godoy en Managua, junto al cantautor guatemalteco Fernando López
El Encarguito versión Luis Mejía Godoy

El Encarguito de Guillermo, versión de Luis Mejía grabada en el 2011 junto con “Memoria de la Abuela”

Memoria de la Abuela versión de Luis Mejía Godoy

En el Festival Verdad en el Salvador, con los músicos y cantautores Godofredo Echeverría (El Salvador), Rómulo Castro (Panamá) y Gabino Palomares (México)

En el aeropuerto de Barajas, Madrid, con dos músicos de la banda de Mejía Godoy y el cineasta salvadoreño Jorge Dalton

Los tres del Caribe

Guillermo Anderson, Manuel Monestel y Rómulo Castro

Fotos de Guillermo Anderson y Rómulo Castro en Madison y en Nicaragua año 2000

Estoy escribiendo otra anécdota de un gran amigo de Guillermo, de Panamá, Rómulo Castro, compositor de grandes artistas del calibre de Rubén Blades… y me llega una información de Max Urso, primero, y luego del ex embajador ante la Santa Sede, Carlos Ávila Molina: La bellísima propuesta de la diputada del Partido Libertad y Refundación (Libre), Patricia Murillo, para que el aeropuerto Golosón de La Ceiba lleve el nombre del fallecido cantautor Guillermo Anderson.

Esta moción será presentada al Congreso Nacional, y se espera que se discutida en los próximos días. De ser así, la terminal aérea sería llamada con el nombre de nuestro gran amigo y hermano.

En informaciones varias, se sabe que el aeropuerto Golosón es un eslabón importante en el desarrollo turístico de la ciudad de La Ceiba, y la conexión entre las Islas de la Bahía y tierra firme. Además de que recientemente demostró poder recibir vuelos grandes desde Europa.

Propuesta de la Diputada Patricia Murillo

Después de saber de esta bella propuesta, me dedico a escribir la anécdota de Rómulo Castro, un camino juntos con Guillermo en el ámbito del arte y de la amistad.

Al empezar a detallar sus momentos con Guillermo, Rómulo me cuenta, que, aunque si, si sabían de cada uno, sobre el arte y la profesionalidad del otro, no fue sino hasta el 2000 que comenzaron a hacer trabajos artísticos juntos.

“Te diría que nos conocimos de lejos, pero nos conocimos en 1990 en Honduras en ocasión de un festival llamado Aires de abril, fui con Luis Arteaga (amigo cantante), invitados por nuestra amiga hondureña Merly Eguigure, también amiga de Guillermo. No conservo mayores recuerdos de aquellos días, salvo la certeza de que conocí a Guillermo entonces y que, entre otras plazas, nos presentamos en el Teatro Nacional”. El Festival lo organizaba “La Ocarina” que era una organización cultural donde participaban personas de diferentes disciplinas. Por Panamá estuvieron Luis Arteaga y Rómulo Castro; Por Guatemala, Fernando López y Rony Hernández. Y de Honduras Guillermo Anderson y, aparte, el Grupo Rascaniguas.

“Fui invitado por Panamá y en dónde estrené recién compuesta mi canción ‘La rosa de los vientos’. En aquel Festival participaban grupos de toda Centroamérica y lo común”, explica Rómulo, es que, en esa época, existían las remanencias de las guerras fratricidas centroamericanas de los 80 y su influencia en el arte a través de la canción política, “digamos de la canción protesta suramericana, la Nueva Trova Cubana” y la nueva canción ‘hispana’ a través de gente muy conocida como Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat, recuerda Castro.

Rómulo Castro, Guillermo Anderson y Manuel Monestel, con otros más en Costa Rica y El Salvador

Rómulo dijo que, en el Festival Aires de Abril, en cuanto a términos musicales, y de propuestas temáticas las notas discordantes, por llamarlas de algún modo, eran Guillermo Anderson y Rómulo Castro.

“Guillermo con el énfasis que hizo desde el inicio en la música alegre y esperanzadora y ritmática de La Ceiba hondureña y yo muy influenciado por el Caribe panameño y cubano, así que digamos que pusimos notas ritmáticas de alegría y de esperanza en un ambiente que era de bastante protesta, denuncia y música en tonalidades menores. No nos hicimos muy amigos entonces, pero digamos que ya supimos que hacíamos cada uno y empezamos digamos, a seguirnos la huella”.

En Guatemala, en Madison, en Managua y en Honduras

Pero estos dos grandes de la canción centroamericana no se encontrarían sino hasta el 2000.

Anécdota de Rómulo Castro sobre su amigo Guillermo Anderson

En Panamá

Uno de los cuatro videos existentes en Youtube de “Los tres del Caribe”

En el 2000 y en el 2001 estuvieron en Madison, incluso en el 2001 estuvieron en Washington invitados por el Instituto Smithsoniano a presentar el mismo concierto de Central América All Stars en el que, cómo dijo Rómulo se fortaleció su amistad con Guillermo. En el segundo viaje, cuando iban además a la capital estadounidense, Rómulo hizo una escala previa de una semana en Honduras, en La Ceiba, para preparar el concierto.  Llegó con su guitarrista Marcos Linares porque, como me explicó Castro, el grupo acompañante sería el de Guillermo y tenían que montar un repertorio conjunto.

Anécdota de Castro recordando a Los tres del Caribe

 

Rómulo Castro terminó su anécdota ……

“Cómo posdata creo que solo podría decirte que tanto o más que la correspondencia, las lecturas compartidas, los ensayos o las presentaciones conjuntas en cualquier escenario de lo que compartimos, tanto o más que eso, era importante el buen humor y la convivencia antes y después de las presentaciones. Sobre todos los after concert, las largas conversaciones de muy buen humor y de humor ácido acompañadas por buen ron y por puros, los habanos hondureños que llevaba siempre Guillermo para compartir en aquellas giras”.

“Su ausencia. Lo de Guillermo sigue doliendo mucho, incluso me emocionó ahora contándotelo, pero bueno, gracias a estas experiencias como la de esta conversación que estamos teniendo, contribuimos a mantener viva su memoria junto con su música, que siempre me acompañara”.

Rómulo, es un sentimiento común para quien conocimos de cerca a este Gran Ser Humano, lleno de tantas cualidades, que deben servir para tener un ejemplo, un modelo a seguir. Gracias Rómulo por abrirte y permitir saber algo más de Guille.

Esta presentación de fotos en el 2012 en Austin EEUU, y en Panamá

Otro momento de los tres del Caribe, Anderson, Monestel y Castro

Disfrutemos esos momentos mágicos que producía este grupo

Y esta canción de Guillermo -“Cualquier lugar”- Rómulo la versionó junto al Grupo Tuira para el disco en homenaje a Guillermo cuya edición coordinaron Lastenia y Max Urso en Honduras, hace un par de años.

Cualquier Lugar de Guillermo Anderson

Un tipo, llamado Anderson de la Ceiba, apellidado Honduras, Planeta y Mas allá

Hablando con Max Urso, me dio el contacto de Manuel Ardón Morera, dueño de Jaulares Producciones. Costarricense, productor de eventos, conciertos y booking.

Jaulares Producciones, como se lee en su página Youtube, “es el resultado de mas de 18 años de experiencia y trabajo continuo en Centroamérica , organizando actividades recreativas en el que destacan los eventos masivos. Durante todos estos años nos hemos dedicado a la producción de conciertos nacionales e internacionales, Festivales, así como también a la producción de eventos muy puntuales para relanzamiento de marcas. En este año 2012, la Compañía se consolida en la producción de dichos espectáculos y se plantea crecer como agencia de booking independiente, colaborando de esta manera con grandes artistas emergentes”.

Hablando luego con Manuel le pedí una anécdota sobre nuestro amigo Guillermo Anderson, y me mandó este texto con el título que le puse a mi artículo hoy…. me encantó. Gracias Manuel.

Como escribió Manuel: Un tipo, llamado Anderson de la Ceiba, apellidado Honduras, Planeta y Mas allá

“Lo conocí en el 99 , en un barcito Tegucigalpeño llamado, Q, Barro, ahí lo escuche por primera vez, me lo presentó el poeta aullador Jorge Alberto Laínez, este muchacho tenía 16 años, conocía a Guillermo desde los 8 y quería cantar o componer igual que él, por cosas del destino conversó en ese momento con Renato Monzón, mi escudero de siempre el resuelve técnico, el resuelve sistemas, mi mano izquierda y derecha, bueno lo cierto del caso es que Renato me presentó a Laínez, un chico que apenas ameritaba sus primeros alcoholes ese día, pero con una ilusión y aciertos de banderas musicales centro e iberoamericanas en su habla. Para ese tiempo Renato y yo estábamos produciendo la primera gira centroamericana con Pablo Milanés, gira muy exitosa debo decir, y al oír cantar a Guillermo en ese bar hubo una necesidad de hacerme una crítica constructiva, la noche del evento con Pablo, Guillermo debió abrir el concierto, debió cantar en la apertura, probablemente el empresario que contrató el show ni lo conocía, pero al escucharlo en ese Bar, una casona vieja y descampada en medio de los ojos visores de una ciudad cercada por cerros y tugurios, la que duerme mientras busca engañada su identidad bajo el manto de sus nudos asfálticos con la mirada erguida de la Virgen de Suyapa. Otras ciudades, como se dice en Honduras, San Pedro Sula trabaja, mientras  la Ceiba lo disfruta, ese nuestro atlántico feroz inclemente de ilusiones y sueños, el quijotesco emblema de Guillermo, para ser y aparecer en la vida, esas arenas turbias, semilleros de sueños, esos oleajes llanos, cabalgarles de marineros, barcazas grandes o pequeñas, noches taciturnamente bellas impostergables, fecundadoras por siempre de esa risa en sus oleaje, esa clara espuma de boca, como ola rompiendo, fulgor de nacimiento, como sigilo de río, o riachuelo cauteloso bajo la sombra de inmensos verdes,  mar sereno y ancho”.

“Fue hasta agosto del 2005, que lograríamos llegar a la Ceiba, era una obligación casi honrosa, el poder visitar esta bella tierra y junto a un guía tan particular, Guillermo en Ceiba es un “Dios” digo es porque la estatura de un hombre ejemplar nunca muere, creo que en la Ceiba al igual que en Buenos Aires con relación a Maradona deberían construir la “Iglesia Andersoniana”en honor a Guillermo y sus fragatas literarias convertidos en en versos y canciones, pulmón de selva y playa centroamericana, bastión de energía literaria en soles y estrújales mayores, en lunas y eternos celajes por vivir”.

“A lo que iba, cuando sacudo sentimientos con memoria, suelo desviarme”.

“Lo cierto del caso es que después del concierto de despedida de la Ley, nos quedaba un tiempo libre, y ni modo a conquistar la Ceiba, ese Atlántico despierto, que ilumina y del cual nos hablaba Guillermo, ese trayecto de San Pedro Sula es bastante largo y por lo tanto como extranjeros cada tanto, preguntábamos sobre la distancia o kilómetros, fue muy folclórico recibir de los lugareños la siguiente reseña, a la pregunta, cuantos kilómetros nos faltan para llegar a la Ceiba, las respuestas eran ahí, como 2 horas y así continuamente, rebuscando rótulos u orientación, las respuestas acontecieron de la misma forma o manera, los kilómetros se medían en horas, es ahí adonde formulé la pregunta diferente y dije cuántas horas faltan para llegar a la Ceiba y el lugareño me responde, La Ceiba está como a 20 kilómetros, si García Márquez existiera de seguro le hubiera encantado buscar musas en la Ceiba”.

“Bueno lo cierto del caso es que llegamos a La Ceiba, Renato Monzón, Alejandro mi cuñado, el mae más arrecho y honrado para hacer puertas y yo”.

“Guillermo nos recibe, nos invita a comer a un restaurante playero, no me acuerdo del nombre, pero comimos rico, tomábamos unos tragos de Chivas Regal, le obsequié una caja de habanos cohíba que le había comprado a Mayra Caridad Valdez y guardaba con mucho cariño. Posterior a la comida Guillermo nos invita a un bar muy particular, como especial es su nombre, espero que aun exista, la experiencia fue maravillosa el bar se llamaba, “El Sol Nace para todos”. Ahí probamos por primera vez el Giffiti, licor caribeño hecho con alcohol y hierbas aromáticas entre ellas la mariguana, lo tomamos estray, así nos aconsejaron, yo termine bailando con una negra gorda bellísima persona, ella era quien organizaba la casa de Guillermo, su colaboradora doméstica, la pasamos muy bien, era un bar garífuna o de negros, adonde solo podían entrar los negros e invitados de Guillermo”.

“Al día siguiente, la cruda o la goma, Monzón estaba caído, Alejandro Pleno y vigoroso, yo, más o menos, habíamos acordado alguna hora y estuvimos puntuales, Guillermo llega y hace la siguiente pregunta. Ok ¿Qué quieren, conocer las islas o una a aldea garífuna? yo me adelante y dije,, por supuesto la aldea garífuna. Era esa necesidad de reconocernos en identidad centroamericana así como conocer las motivaciones de las canciones de Guillermo, es así como nos encaminamos a Zambo Creak”.

“Guillermo nos endosa una guía negra azabache llamada Noemí García, Ella se enamoró de Alejandro mi cuñado a primera vista, Alejandro cuasi un nórdico blanco es decir los contrarios se atraen. Ella muy gentil tras caminar algunos metros en la arena, nos conduce a un sitio donde fabricaban los tambores caribeños, como decir algunos bata cubanos, en medio de la fabricación. Niños bailando al ritmo, e igualmente conversación sobre comidas, todavía lo debo a doña Cielo una tormenta de libros culinarios que prometí. La Guía Noemí, nos condujo hasta un restaurante, donde Renato se tomó su mejor cerveza michelada, Alejandro entendió que era amado y yo pude saber porque Guillermo escribía lo que escribía y porque su voz sonoreaba  a playa, sol y selva a raudales. En buena hora, tuve el lujo de conocerle, amigo interminable, precursor  de celajes de vida impostergables”-

Manuel Ardón Morera

Gracias Manuel, preciosa Anécdota.

Carlos Sabillón y su gratitud a Guillermo

En esta anécdota, me dice un gran artista Carlos Sabillón, que para él, Guillermo Anderson es sobre todo un referente musical para quienes se han dedicado a la música, a escribir canciones y cantar.

Carlos Sabillón, al tener el mismo productor de Guillermo, Max Urso, pudo tener muchas experiencias junto al gran cantautor. En su primer disco compuso una canción con Guillermo, Se te puede ver. Guillermo le dio una mano, digamos así, le dio un empujoncito a sabillón cuando estaba iniciando su carrera. Carlos logró ir a los Ángeles a hacer la revisión de su disco “Sin tiempo ni distancia”.

Francesco Cabras recuerda a Guillermo Anderson

Hasta ahora tengo sólo dos anécdotas que dar de dos personas que conocieron a Guillermo Anderson y una de ellas es el actor italiano Francesco Cabras, que me contó que fue a Honduras para buscar alguna historia por contar y poder fotografiar. Y se encontró con su amigo Massimiliano Urso, manager de Guillermo Anderson. Acá va su anécdota en italiano.

“Ho conosciuto Guillermo Anderson nel 1995. Ero andato in Honduras per cercare storie da raccontare e fotografare e per trovare il mio caro amico Massimiliano Urso. Lui quasi subito dovette partire non ricordo se in tour o in Italia dove ha parte della famiglia. Per aiutarmi, oltre ad accogliermi nella sua casa, mi lasciò una mappatura di consigli e contatti cui potessi fare riferimento nell’approccio a un paese dove sarei tornato e che avrebbe lasciato più di un segno nella mia vita. Massimiliano era stato il leader dei Khaos, storica band centroamericana di hard rock della prima metà degli anni ottanta, dall’Italia si sarebbe trasferito definitivamente a San Pedro Sula continuando il suo lavoro di produttore e musicista”.

Francesco dijo que en esa época, no era fácil encontrar en el país a alguien que se interesara en cuestiones ecológicas o que conociera los derechos de los pueblos indígenas, entre los pocos que si demostraban ese interés era Max, que aún no conocía a Guillermo, según cuenta Francesco, y la otra persona era Guillermo Anderson.

“All’epoca in Honduras non era facile trovare personalità interessate a questioni ecologiche o connesse ai diritti dei popoli indigeni, Massimiliano era tra questi, a sua volta aveva sentito molto parlare di un altro musicista, tecnicamente più legato alla tradizione, che cantava di natura e animali veicolando il suo messaggio anche ai bambini, ma i due non si erano mai incontrati. Mi consigliò di cercarlo e così feci. Una mattina giunto a La Ceiba bussai in casa di Guillermo. Ricordo all’inizio una prima, comprensibile circospezione da parte sua, probabilmente perché l’Honduras veniva spesso visitato da figure a metà tra il cooperante internazionale e il giornalista, alla ricerca di un’esperienza ‘esotica’ o dell’affermazione più o meno inconsapevole delle proprie virtù assistenziali.  Iniziammo a parlare e l’atmosfera si sciolse ben presto. Ciò che mi fu immediatamente chiaro di lui era la sincerità delle sue parole: l’amore espresso dalle sue canzoni per gli esseri umani e la natura corrispondeva al sentito del suo cuore e della sua testa”.

En su anécdota, Francesco afirmó que Guillermo era un Artista.

“Guillermo Anderson era un artista, nell’accezione più alta e semplice della parola. Non c’era contraffazione. Col tempo ebbi modo di conoscere meglio il suo mondo poetico e mi resi conto che quel cantautore aveva in sé gli enzimi percussivi e tribali propri del meticciato honduregno: un amalgama unico e fecondo che rendeva la sua musica energeticamente incontenibile. Anderson era un vero Catracho dunque, ebbi modo di imparare anche questo termine che descrive efficacemente l’identità profonda honduregna. Ma la sua peculiarità era quella di aver fatto evolvere nella sua musica anche tutta la scuola dei maestri latinoamericani, dal Messico all’Argentina, fino al cantautorato classico della scuola francese europea e del pop anglosassone. Proprio in quest’ultimo territorio probabilmente avvenne l’incontro artistico e umano con Max Urso che sarebbe diventato il suo più significativo partner musicale sino alla sua scomparsa”.

Después de ese encuentro, Francesco participó en la producción del nuevo disco de Guillermo realizando la portada. Termina su anécdota expresando su orgullo de haber podido encontrar en su vida y haber tenido como amigo de Guillermo Anderson.

“L’anno successivo al mio primo viaggio in Honduras partecipai alla produzione del nuovo disco di Guillermo realizzando anche la copertina. Negli anni ci siamo sentiti o visti molto raramente ma mi ritengo privilegiato e anche piuttosto orgoglioso di averlo potuto incrociare nella mia vita e di aver avuto un piccolo ruolo nella collaborazione artistica e nell’amicizia che sarebbe nata tra un mio vecchio amico e un nuovo amico”.

Una gran nostalgia se queda conmigo

Mientras pensaba en como introducir una nueva anécdota dedicada a mi querido hermano Guillermo Anderson, quise ver que noticias nuevas me traía Google sobre él, si había algún homenaje hecho en su honor en estos días.

Y me salió este artículo donde justamente ayer 15 de septiembre día del 199 aniversario de la celebración de las fiestas patrias de mi país, salio este artículo, que habla de la séptima edición de la Revista Rosalila, de la Dirección de Gestión de Cultura del Centro Universitario Regional del Occidente, (CUROC), en donde, en la versión digital, le rinde un tributo a Guillermo Anderson.

En el artículo recuerdan que se eligió la fecha de ayer, para publicar la revista “como un regalo a la patria por su celebración 199 de independencia y en conmemoración de los 40 años en que el sitio arqueológico Copán Ruinas fue decretada como patrimonio cultural de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Es de recordar, que Rosalila corresponde al nombre de uno de los templos más emblemáticos de Copán Ruinas, la revista es considerada como el importante órgano de difusión de la vida cultural y académica del CUROC, como artículos relacionados al resto de los departamentos de Honduras, con la perspectiva de fortalecer la identidad nacional”.

En plena pandemia mundial, pero sobre todo, cómo la está viviendo nuestra querida Honduras, con tanto dolor, desesperación. Tantos hondureños, que ven morir a sus parientes, amigos, vecinos, de esta enfermedad, que de una u otra manera, no ha sido controlada como debía ser,  Donde, una vez más la corrupción, y los intereses de algunos, han prevalecido, a la solidaridad, al bienestar común.

Si estuviera vivo Guillermo, creo que se moría de nuevo, de ver hasta dónde ha llegado la injusticia social, y cuánto está sufriendo el pueblo hondureño.

Este artículo sentí que está tratando de rascar de lo profundo de cada uno de nosotros, lo mejor que tenemos, para ayudar al otro, para entender que esta vez, el individualismo y el egoísmo no nos van a ayudar a salir de ésta. que tenemos que ir todos de la mano para salir de esta crisis global sanitaria y económica.

Hablando con los músicos o amigos de Guillermo Anderson que me permiten de hacer este recorrido por lo que fue su pasaje en este mundo, tuve la posibilidad de contactar a Manuel Monestel, ​ un compositor e investigador costarricense de la música popular, especialmente aquella relacionada con la diáspora africana y la herencia afrocaribeña.

Al mandarme el audio de su anécdota pude sentir una vez más ese cariño que dejó implantado Guillermo en cada uno de nosotros, esa lección de vida que nos dejó.

Manuel Monestel me contó que la primera vez que tuvo la oportunidad de conocerlo, fue en un vuelo que realizaron juntos, que iban directo a Taiwán, a participar en un Festival. A partir de allí, nació una bellísima amistad que durará hasta la eternidad.

Después de ese encuentro Manuel Monestel y Guillermo Anderson hicieron tantos trabajos juntos, sobre todo, es de recordar un proyecto que hicieron con otro grande de la canción centroamericana, Rómulo Castro de Panamá.

Guillermo, tu carisma, tu don de gentes, hizo que cada uno de nosotros, quien te conoció e hizo parte de tu vida, que subió al tren de tu vida, nos quedáramos impregnados de tí, de todo lo bueno que desbordabas.

Te admiramos, y te lloramos cuando te fuiste de manera tan abrupta, cuando aún tenías mucho que dar a tu gente. Pero ante el destino, no hay nada que hacer, sólo queda la esperanza, de que nos volveremos a encontrar allá arriba donde estás. Como dije cuando empecé este blog, te fuiste allá arriba al Cielo, y desde allá le cantas a Dios, deleitándolo con lass notas de tu inseparable amiga, tu guitarra, que sus cuerdas acompañan ru maravillosa voz.

Manuel me cuenta su gran dolor, su nostalgia, desde que se fue este gran amigo. y lo hace a su manera.

Canción de Manuel Monestel:

Que dolor inmenso, que vacío se siente

La tristeza embarga la ausencia creciente

El cantor ya no está, se fue con su canto al Cosmos

Su espíritu vuela lejos como voló su canción

Y el recuerdo queda aquí, en lo profundo del corazón.

Cuánto sentimiento humano, engendraron tantos versos

Que cantaron a la vida y al sentir de su pueblo

Cuántos encarguitos, se llevó en su pecho.

Ya no escucharemos su risa sonora

Sus charlas nocturnas hasta deshoras,

Ya no sentiremos su energía profunda,

Su guitarra enérgica, su voz de campana

Su mirada clara, como la mañana.

El cantor se fue y se fue el amigo

Y una gran nostalgia se queda conmigo,

Y una gran nostalgia, se queda conmigo.

Un aniversario más, sigues en nuestro corazón

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Mañana es ya 6 de agosto. Para el mundo cultural, artístico de Honduras es una fecha que recuerda el aniversario del fallecimiento de un gran ser humano: Guillermo Anderson.

Fue el 6 de agosto del 2016 que nos dejó Guillermo. Desde el año pasado estoy recogiendo anécdotas, de sus amigos, de sus músicos, productores, de todo lo que representaba su Mundo artístico, y cada uno de ellos, dejó sentir su tristeza y su nostalgia, incluso hay quien se siente huérfano de quien, fue para él o para ella, una guía en el mundo musical. Pero, además, una guía en el camino para encontrarse cada uno con sí mismo, y seguir un modelo, un ejemplo, para tratar de ser mejores seres humanos. Eso era Guillermo Anderson, una persona con una gran calidad humana, con un positivismo y una alegría, con los cuales, combatía cualquier adversidad que le presentaba la vida. Guillermo amaba a su país, y en él descubría siempre algo positivo, algo por lo cual admirar a esta pequeña Nación, martirizada, golpeada, ultrajada.

Las letras de sus canciones, los libros que escribió, son un patrimonio para las futuras generaciones. Los niños, los jóvenes y las etnias, siempre estuvieron en su corazón.

Empecé este blog, para desahogar un poco lo que querían escribir mis dedos, y siguiendo sus consejos. Siempre me decía, abríte un blog, sabes escribir, escribí tus pensamientos y sentimientos en un blog. Tres semanas después de su fallecimiento, lo abrí, y pues, tenía que llevar su huella, desde el título: Pensando en vos, y con el fondo de una de sus panoramas favoritos: El mar.

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Cada año, se le recuerda en Honduras, ya sea para su cumple, en febrero o para el 6 de agosto, y este año, el Festival Bambú 2020, le hizo un homenaje a Guillermo Anderson el sábado 1 de agosto.

 

José Yeco me envió este recuerdo que hizo después de haber fallecido, nuestro querido Guillermo.

 

He contactado al científico hondureño, pero también compositor y gran amigo de Guillermo, José Manuel Cerrato. Con él hicimos un recorrido profesional de Guillermo, ¡salpicado con anécdotas increíbles! y sobre todo, donde una vez más un amigo de Guillermo recuerda la calidad humana suya.

José Manuel me compartió inmediatamente esta canción que grabaron juntos con Guillermo, la letra y música son de José Manuel.

HUMO (Letra y Música: José Manuel Cerrato, colaboración con Guillermo Anderson, Diego Navas, Eduardo López “Tenkoa” y Max Urso, lanzado en el 2008 en el álbum PERSONAL de José Manuel)

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José Manuel me contó su alegría y fortuna de ser muy amigo de Guillermo,  porque Max Urso fue el productor del grupo musical de José Manuel,  El Sol Caracol, y a través de él conocí más cercanamente  a Guillermo, y pudo ser su guitarrista en un par de ocasiones.

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Le comenté a José Manuel, que uno de los sueños truncados de Guillermo, fue el no haber podido hacer un álbum sólo de boleros. Justamente fue un tema que conversó mucho José Manuel con Guillermo, sobre todo, porque querían en colaboración, poder realizarlo. En homenaje a Guillermo y su deseo de componer boleros, José Manuel hizo un arreglo a la canción Llanto, Risa y Paz, reflejando ese sentimiento de tríos, me confesó José Manuel, de música criolla.

LLANTO RISA Y PAZ (Letra y Música:Guillermo Anderson. Versión hecha por José Manuel Cerrato en colaboración con Rick Hale, incluida en el álbum NAVEGANDO lanzado en el 2018)

Y claro quise preguntarle inmediatamente a José Manuel una anécdota con nuestro gran amigo Guille. En este audio, nos recuerda a Guillermo Anderson, como un gran profesional, un gran artista.

Los amigos y músicos que tocaron y acompañaron a Guillermo Anderson, cuentas sus peripecias, en sus giras. Muchas veces, sus aventuras estaban bañadas de momentos inolvidables, y fantásticos, y muchas veces increíbles. Que hasta parecen un cuento de Cien años de Soledad.

Hubo quien contó que cuando iban a un concierto con Guillermo, el carro se les paró, y tardaron mucho, llevando el carro a reparar, y luego cuando se pusieron de nuevo en camino, lograron llegar a tiempo, justo para cambiarse rápido una camisa y ponerse a tocar…. Dios…. Que angustia!!! A Guillermo le encantaba después de los conciertos ir con el grupo por allí a cenar, y disfrutar de largas horas, charlando, disfrutando el momento. Sobre todo, siempre demostró que, con paciencia y positivismo todo se arregla…. A veces me parecía como si iba de la mano con su destino, y cuando algo le tocaba a él es porque así estaba escrito su destino… O sea, vamos al concierto, se arruina el carro, nada de angustias…. Buscar resolver el problema presente…. O toca ir a tocar al aire libre, pero llueve, no angustiarse….  Acá va otra anécdota de José Manuel.

José Manuel, contándonos sus anécdotas, me hace un recorrido artístico profesional de Guillermo. Y además toca detalles que tienen que ver con la historia de la música hondureña. José Manuel, expresó su agradecimiento a Max Urso, por haberle permitido a José Manuel haber podido tener una relación creativa tan bonita. Aún hoy, dijo José Manuel, tiene una estrecha relación de hermandad con Guillermo, porque aún hoy  día, Guillermo está con él, lo acompaña.

En el 2017, un año después de su muerte, le hicieron un homenaje Max Urso, José Inés Guerrero hicieron Capitán Anderson, un tema de José Manuel, pero producido por los tres. Fue emocionante hacer esta canción, afirmó Cerrato, revisitar su impresión, su perspectiva de la música de Guillermo y del sentido que tiene en nuestras vidas.

CAPITÁN ANDERSON(Letra y Música: José Manuel Cerrato, colaboración con José Ines Guerrero y Max Urso, lanzado en el 2016).

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Aprender siempre de Guillermo Anderson

Max Urso, me envió los datos de una gran amiga de Guillermo Anderson, Oneyda Olivares más conocida como Oneyda de América. ¡Una gran cantante!.

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Le pido a Oneyda que me cuente algunas anécdotas con Guillermo, y no me imaginé que retrocederíamos con el tiempo hasta los años 70,  para recordar a nuestro querido Guille. Me sonreí mientras escuchaba este audio que me envió Oneyda.

Guillermo Anderson, Darío Cubas (hermano de Oneyda) y Jesús Lesmes, los tres “mosqueteros” buscando salvar la naturaleza, desde siempre Guillermo con su fuerte deseo de proteger el medio ambiente. Una persona genuina, el tiempo nunca cambió su manera de ser, de pensar y de sentir.

En un semana Santa (1984) me contó Oneyda, decidió poner en Tela en los terrenos de la Cruz Roja una champa típica:

“Guillermo me trajo sus amigos garífunas de Ensenada, las mujeres preparaban la comida y por la tarde y noche bailaban y ¡Guillermo Cantaba con su guitarra acompañado de tambores garífunas! ¡Fué una linda experiencia….. Ahí le dí la patadita y le auguré éxitos en su vida!!!

Y pasa el tiempo y se vuelven dos grandes de la canción hondureña. Oneyda de América y Guillermo Anderson. En el 2013, Oneyda celebra sus 40 años de carrera e invita a su amigo,  además por ser uno de los compositores y artistas nacionales del momento, a compartir con ella ese importante aniversario.

Oneyda y Guillermo celebrando los 40 años de música de Oneyda de América

Increíble, cuánto una persona puede irradiar tanta bondad, tanta alegría. Era una persona que siempre estaba allí para tí, siempre listo para darte una mano amiga.

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Esta foto que envié fue la penúltima actuación en el Teatro La Fragua de los Jesuitas en la Ciudad de El Progreso, 2015.

Todo el 2015, Guillermo pasó sintiendo esa “pelotita” en su garganta que hacía que le doliera. Ese año llegó a Italia y a España, a cantar… por última vez en Europa.

En este audio Oneyda expresa su tristeza, y no es la única. Dejó un largo camino de amigos y hermanos, Guillermo. Con su don de gentes, con su carisma. Tienes razón Oneyda, lo disfrutamos, aprendimos de él, nos quedaron grabados sus consejos, su ejemplo.

Es muy importante, que su memoria no muera, la juventud de hoy y las próximas generaciones, pueden aprender mucho de él, y comprender y amar mucho más a nuestro País, a su naturaleza, su gente. Y sus canciones y libros pueden servir de estímulo para que, cada día,  sean mejores seres humanos.

Oneyda de América:

“Guillermo Anderson mi hermano, mi amigo, el artista de más proyección a nivel internacional, el hombre que conquistaba corazones solamente con ver su cara, su risa franca y sus ojos risueños, alegres, honestos. Un gran hombre.

¡Un Gran Hombre! que vivirá para siempre en la historia musical de Honduras porque las escuelas ¡deben ordenarle! al Ministerio que incluya a Guillermo como uno de los artistas que mejor dio a conocer musicalmente a Honduras a través de sus composiciones.  Música. Poeta. Poesía, era increíble”.

Guillermo Anderson: anécdotas de un amigo

Hablar del Grupo Teatral Bambú, GTB, es hablar de Guillermo Anderson, y del director del mismo, Edgar Valeriano. Me apoyo a Wikipedia para dar a conocer la información de este Grupo, que representa la cultura nacional.

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El GTB, es un grupo independiente, fundado en Tegucigalpa, en marzo de 1990. Ha llevado a escena obras de autores nacionales, extranjeros y de creación colectiva y se han caracterizado por ser un grupo itinerante y algunos de sus montajes se representan con las mínimas condiciones técnicas y de espacio, llevando así el arte a diferentes ciudades, poblados y comunidades de difícil acceso en Honduras, adaptándose a todo tipo de condición y ambiente. Sus espectáculos han sido representados en los 18 departamentos de Honduras, en Centro América, Belice, México, EEUU, Colombia, Chile, Argentina, ecuador y España.  Guillermo Anderson empezó a participar en cada festival desde 1995.

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Se han exhibido en teatros, plazas públicas, calles, escuelas, colegios, universidades, y se han insertado en el medio teatral y cultural de cada país visitado. Cada año, en marzo, conmemorando el aniversario de fundación, organizan el “Festival Internacional de las Artes Escénicas Bambú“, convirtiéndose en uno de los eventos culturales más importantes del país.

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Este es el himno del festival Bambú, la letra y música es de Guillermo Anderson.

El GTB, ha recibido premios y reconocimientos nacionales, pudiendo mencionar la Hoja de Laurel en Oro, que otorga la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, Premio María a las Artes de la Universidad Católica de Honduras, homenaje y dedicatoria del “Festival Nacional de Teatro Estudiantil” del Instituto Oficial Hibueras, “Premios Extra” de la revista Extra Entretenimiento de Diario la Tribuna, entre otros.

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Me encantaron en wikipedia,  las palabras del director (GTB) Edgar Valeriano, hablando del Grupo teatral Bambú: “Admiradores de esa planta tan pacífica como lo es el Bambú y cuando visitamos un taller donde se trabaja con este material, nos damos cuenta de las más de mil utilidades que nos brinda y que no solo sirve para hacer varillas de barrilete como se acostumbra pensar en nuestro medio, porque la mayor parte de personas no le dan la importancia requerida o no les interesa conocer más a fondo lo que es el Bambú.

Lo mismo pasa con el teatro, cuando llegamos a una escuela nos damos cuenta que representar este arte no solamente es de pararse en un escenario y contar un chiste por decirlo así; sino que detrás de una presentación hay todo un trabajo: meses de ensayo, dificultades para realizar un montaje, el cual para la mayor parte de personas va a pasar por alto, ya que no les interesa conocer más a fondo lo que es hacer teatro.

Al caminar por una calle encontramos un pedazo de Bambú, un afiche de teatro, dos elementos de mucha utilidad y de gran importancia para un pueblo pero nuestro país están pasando desapercibidas ambas cosas.  Así como el Bambú simboliza la constancia por permanecer verde todos los meses del año, así el grupo teatral permanecerá trabajando constantemente.”

 

Edgar Valeriano, director del GTB

En un artículo sobre Edgar Valeriano, se dijo de él, que su vida, es “un cuento andando por las calles de Tegucigalpa y el mundo. Y aunque su vida sea de puros cuentos, son los escenarios en donde éstos cobran vida y se hacen realidad las fantasías que salieron de la imaginación de algunos autores y otras que se han mantenido vivas en la tradición oral de la narrativa regional. El cuentacuentos o cuentero es un exponente de un arte escénica, reconocida como tal desde hace unos 40 años, que ha caminado -y muchas veces ha dado forma- a la vida de los pueblos, tal como ha sido para Valeriano”.

Me gusta definirlo, no sólo un cuentacuentos, sino un artista completo, un actor completo, capaz de realizar e interpretar emociones y sentimientos por medio de cualquier obra.

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Edgar Valeriano me envió un escrito sobre su amigo Guillermo Anderson.

 

Las anécdotas de Edgar Valeriano sobre Guillermo Anderson:

 

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Anécdotas de un amigo

Guillermo, te recordamos en  ese  mar que amaste , en  el bosque que protegiste,  con las  aves  que cantaste.

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Fiesta en el bosque

Era el año de 1998 el Huracán Mitch uno de los más violentos del siglo, había destrozado el país (Honduras), provocando  severas inundaciones en los 18 departamentos,  dejando a su paso a más  8.000 desaparecidos, 12.000 heridos,  1,5 millones de damnificados y   le tocaba ahora el turno a los artistas, a los héroes del espíritu,  ellos tenían la responsabilidad de llevar la esperanza  a una población devastada y sumida en el dolor, por haber perdido a un  familiar o sus bienes o simplemente la alegría.  Nos movilizamos entonces a un albergue de Tegucigalpa, en una tarde con Sol, que aparecía  como protagonista de ese día  después de tantas lluvias;  habían cientos de niños esperando inquietantes  el inicio de la función, los adultos observaban a lo lejos a teatreros, payasos, músicos y  cuentacuentos,  dentro de ese grupo se encontraba nuestro amigo Guillermo Anderson con su guitarra en brazos, su  inseparable amiga de mil batallas, dispuesto a cumplir la misión asignada.

El murmullo de tanto pequeño impaciente, invitaba a los nervios a acompañarnos  mientras llegaba nuestro turno. A  lo lejos se escuchó una voz que decía: “Guillermo te toca”, él con mucha familiaridad nos llama: Bambúes (Integrantes del Grupo Teatral Bambú- GTB) preséntenme para no entrar tan en frío; Asume con satisfacción la responsabilidad Danilo Lagos y  expresa parte de las  cosas bonitas que  uno podía decir de Guillermo, y  para cerrar con éxito su presentación con mucha seguridad pregunta: ¿Niños conocen ustedes a Guillermo Anderson?  Al unísono responden más de un centenar de voces infantiles: NOOOOOOOO… con este panorama  lo trágico del huracán regresaba a nosotros… Guillermo sin decir una palabra comenzó a cantar la canción de un Cusuco que tocaba la caramba (Instrumento musical hondureño) y a partir de ese momento la magia se hizo, los grandes  comenzaron acercarse y una sonrisa se comenzó a dibujar en los  rostros de todos los pequeños  que coreaban alegres cada palabra de la historia, y de ahí en adelante en aquel albergue la fiesta  se armó y llegaron los Olingos, el Triguillo, El Oso Hormiguero, la Rana feliz y  jugaron con toda la audiencia y se mudaron de inmediato al  corazón y  el recuerdo de aquellos cipotes que  conocían a todos los personajes, menos a Guillermo . Ahora ellos son adultos y  sin lugar a dudas muchos  han de invitar a sus hijos a divertirse en una “Fiesta en el Bosque”.

Guillermo y sus amigos

Anderson participó por primera vez en el “Festival Bambú” en 1995, aceptando la invitación de unos jóvenes (en aquel entonces), integrantes del GTB  que celebraban el quinto aniversario de fundación,  y a partir de ese momento,  Guillermo no dejó de apoyar y de participar en tal festividad, componiendo a la vez el himno oficial  titulado “Hoy el Festival”.

El público capitalino esperaba ansiosamente  su  concierto, al que llamó con el paso del tiempo  “Guillermo y sus amigos”, evento donde él invitaba a cantautores de diversas partes del mundo y con mucha alegría, les presentaba. Ese día era de locos, de recibir artistas, de ensayos, de resolver lo que no estaba previsto, la producción del festival nunca sabía cuántos músicos llegarían, cuántos micrófonos u otros requerimientos técnicos había que instalar.  El escenario del Teatro Nacional Manuel Bonilla  hospedaba a veces a más de 50 músicos,  que traían su corazón lleno de historias para compartirlas con los hondureños. En los pasillos y en los camerinos se escuchaban sonrisas, anécdotas,  canciones, se apreciaban  abrazos,  auto presentaciones entre compositores, intérpretes que propiciaban  un ambiente de hermandad y música.

En uno de sus conciertos  cantó el tema “Diosa de la lluvia” que decía en sus   letras… “Dame el agua que necesito, para regar el corazón de los que lo tienen marchito…” sorprendentemente la lluvia no se aguantó  y llegó con todas sus galas a la principal casa de la cultura de Honduras  y el Teatro Nacional se comenzó a inundar, las goteras o cráteres del techo comenzaron a llenar la galería,  continuando su recorrido por  las gradas simulando escenográficamente,  a las famosas las cataratas de Pulhapanzak, el agua  desembocaba la alegría de su estampa en los  pasillos, y  el lobby de aquel edificio que estaba próximo a cumplir  100 años. Pero nuestra Diosa no fue tan  malévola,  no hizo sentir su presencia en el  escenario, en la platea y los palcos y  dejó que los espectadores  disfrutarán del concierto y se unió a la vez, al  canto de todos. Organizadores, edecanes,  artistas  y otros voluntarios,  barriendo y  utilizando cualquier método para sacar  el agua  del  recinto, dejando  al final aquel espacio como si nada hubiera pasado.  El telón se cerró después de escuchar “En mi país” y complacer la famosa “Otra”. El público empezó a abandonar el lugar, sin darse cuenta  de todo lo que había pasado. Las puertas se cerraron, “Guillermo y sus amigos”  salieron,  la Lluvia se acercó a ellos y les acompañó hasta el amanecer,  sin contarles que ella también disfrutó del concierto.

Guillermo decía: “…En el Festival bambú me dejan hacer lo que me da la gana…”

Guillermo, hoy  te recordamos como ayer, te llevamos en nuestro corazón y nuestra mente , estarás siempre con nosotros y te acompañamos  junto a María Dolores, al capitán Morris,  a esa Cipota de Barrio, a la Abuela, a Pepe goles, a Haydée, a  Chago,  Malena, a esa negra  por quien vendiste tu champita en la playa  y por todos esos personajes que te escoltaron, que contaban tus historias, sus historias, nuestras historias;  Guillermo te recordamos en  ese  mar que amaste, en  el bosque que protegiste,  con las  aves  que cantaste.

EDGAR VALERIANO

Actor de teatro y cuentacuentos del Grupo Teatral Bambú

Después de este maravillos escrito, Edgar recordó y escribió en nuestra chat estas dos anécdotas, que hablan de los últimos momentos de un gran artista.

“En el 2016, Guillermo ya estaba enfermo, y los músicos me preguntaban si haríamos la noche de Guillermo y que ellos querían hacerle un tributo. Le escribí a Guillermo y le pregunté si estaba de acuerdo con realizar la tradicional noche del Festival con sus amigos, de inmediato me confirmó con un si. La noche del concierto fue muy emotiva, diferentes agrupaciones y cantautores cantando sus temas, él vio a todos y escribió  desde su whatsapp a cada uno, los artistas agradeciendo y dando detalles de su participación y todos  alegres compartían los mensajes recibidos por el gran Guillermo Anderson”.

“Otra anécdota bonita fue después del golpe de estado del 2009, muchos de los seguidores de Guillermo estaban resentidos con él porque no participaba en las manifestaciones en contra del golpe. Pasó el tiempo y Guillermo dejó de presentarse en Tegucigalpa, un par de años después Guillermo regresaba a la capital y le tocaba clausurar el Festival Bambú, nos habían dicho que el teatro no se iba a llenar por el resentimiento de algunos de sus seguidores, nos decían que otros llegarían a abuchearlo, y la noche llegó. Él  estaba muy nervioso en los camerinos, no sabía cómo iba a reaccionar el público, si iba a llegar, pero aquel teatro estaba a reventar, él salió a saludar con una cubayera azul y comenzó el concierto con la canción infantil “la rana feliz” y el público comenzó a corear y cantó cada una de sus canciones y el complació a todos sus fans con todo lo que le pedían, haciendo un concierto de  3 horas y donde el público le demostró una vez más que lo amaba”.

Con estas dos anécdotas, deseo que el pueblo hondureño comprenda la naturaleza de este gran artista, y cuánto podemos aprender, sobre todo en este difícil momento. Él era siempre positivo, servicial, humilde, solidario. Es lo que necesitan los hondureños en estos momentos, para ver, una “lluvia con sol”.

lluvia con sol del disco de Guillermo Anderson

Una lluvia con sol lo que yo quiero para vos es una lluvia con sol

Un amanecer pintado con los colores de la alegría
Un camino en la montaña
Un quetzal color vida y armonía
Una piedrita del río pa' que recuerdes cada momento
Y un arcoiris que exprese la intensidad de tus sentimientos

Una lluvia con sol lo que yo quiero para vos es una lluvia con sol
Que veas la llama del bosque color florecer hermosa
Que la brisa de la tarde llegue perfumada y sudorosa
Que subas una montaña y veas el agua en la lejanía
Que lindo se pinta el cielo pa' que olvides tu melancolía
Lo que yo quiero para vos es una lluvia con sol

Una lluvia con sol lo que yo quiero para vos es una lluvia con sol

Una lluvia con sol lo que yo quiero para vos es una lluvia con sol

Una lluvia con sol lo que yo quiero para vos es una lluvia con sol

 

Uno de sus últimos conciertos, en España:

LLuvia con sol de Guillermo Anderson

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