En medio de esta pandemia, un pensamiento positivo

En Italia, ayer el boletín de la Protección Civil dio los nuevos datos de las víctimas. Los contagiados son ahora más de 59 mil de los cuales más de 7 mil se han recuperado y han muerto 5,476.  Hay más de tres mil enfermos en terapia intensiva. Las personas en aislamiento domiciliar son más de 23 mil. El 84 por ciento de los fallecimientos se registraron en las regiones del norte: Lombardia, Piamonte y Emilia Romaña.

Estamos todos en casa, para evitar el contagio por el bien de todos. Estamos viviendo estas disposiciones con dificultad y sacrificio.

Alguien escribió esto:

Algo invisible llegó y colocó todo en su lugar. De repente la gasolina bajó, contaminación bajó, las personas pasaron a tener más tiempo, tanto tiempo que no saben qué hacer con él, los papás están con los hijos en familia, el trabajo dejo de ser prioridad. Los viajes y la vida social también.  De repente silenciosamente vemos dentro de nosotros mismos y entendemos el valor de la palabra solidaridad, amor, fuerza y fe.

En un instante nos dimos cuenta que estamos todos en el mismo barco, ricos y pobres, que los estantes del supermercado están vacíos y los hospitales llenos y que el dinero y los seguros médicos ya no tienen importancia, porque los hospitales privados son los primeros a cerrar.  En las cocheras están parados igualmente carros nuevos y carros viejos, simplemente porque nadie puede salir.

Bastaron estas disposiciones para que el universo estableciera la igualdad social que se decía ser imposible.

El miedo invadió a todos.

Lo que nos enseña el coronavirus

-Nuestra mejor protección: LA ESPIRITUALIDAD

-Nuestro mejor refugio: EL HOGAR

– Nuestra mejor compañía: LA FAMILIA

– Nuestro tiempo real: HOY

– El llamado de la naturaleza: DETENERNOS

– Su mensaje: ESPERAR, RESPETAR

En medio de esta crisis, surge la solidaridad como nunca antes, espontánea, sincera, siempre lista. Y nos hace pensar en ejemplos de seres humanos que siempre decían y pedían ser solidarios unos con otros. Y lo hacían con su ejemplo.

Cuando sientas que tu mundo se cae. Cuando sientas que los sueños por un país mejor desvanecen, cuando te tropieces con obstáculos que otros te ponen de frente, como la envidia, la pereza, la mala gana de hacer nada. No desfallezcas. Piensa que, en este mundo, en esta vida, siempre hay una de cal y otra de arena.

Sigue pensando en darte al prójimo, en dar lo mejor de ti, en seguir poniendo en alto a tu país. Recuerda y no dejes que se muera la memoria de grandes seres humanos como el gran autor de la canción: En mi país.

Nuestro siempre querido y recordado Guillermo Anderson

Estoy teniendo anécdotas de una familia hondureña de grandes músicos, y que estuvieron muy cerca de Guillermo. Compartieron bellos momentos que los marcaron, en sus destinos, en sus vidas y en sus valores humanos.

Alejandra Romero, me pidió cuando hablé con ella, que por favor “nuestro hermano no puede quedar en el olvido”. Me dijo que Guillermo fue parte muy importante en su familia, como músicos y personas.

Una de sus dos anécdotas que me contó, fue un evento que se realizó en Gracias Lempira, en el Occidente del país, para recaudar fondos para un centro asistencial y de rehabilitación en Gracias. Como un pequeño Teletón.

Ante el temor de no llegar a tiempo al concierto, pues había que arreglar el coche, o sea pasar por un mecánico en Siguatepeque, el manager de Guillermo sugirió que se cancelara su concierto. Una vez más la sensibilidad, su don de gentes, su alegría se caracterizó en ese momento.

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No hay artista, ni ser humano que estuvo cerca de él, que no se sintió protegido, aconsejado, lleno de su humildad, de su sencillez, de su talento, su gran profesionalidad, que él donó a todos, con la generosidad que siempre lo caracterizó.

Después que falleció el 6 de agosto del 2016, la familia Romero, se unió a los innumerables homenajes que se le hizo en el país y a nivel internacional. Carlos Roberto Romero, hermano de Alejandra, le hizo un pequeño homenaje a Guillermo.

En el video que me dio Alejandra, se aprecia a Carlos Roberto dando una anécdota con Guillermo. El homenaje se realizó en café Romero en el Paraíso, el Paraíso.

Carlos Roberto Romero es un músico muy talentoso y reconocido en el área de la opera y la docencia, formador de músicos y cantautor. El concierto fue un homenaje para el aniversario de la muerte de Guillermo Anderson del año pasado.

“Gracias a Carlos mi hermano Eduardo, su familia y yo conocimos a Guillermo”, me dijo Alejandra Romero.

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La suerte de tocar el sax con tu ídolo

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Para todo artista hondureño, escuchar música de Guillermo Anderson y seguir sus notas musicales en el instrumento que toca o cantar su canciones,  era y es una gran emoción. Además, al dedicarse a los niños, cantando piezas para ellos, Guillermo hizo que muchos chicos crecieran cantando sus canciones. Es y será un gran Maestro. Un Señor lleno de humanidad.

Hablando con el abogado y músico, Luis Bustillo sobre algunas anécdotas que me quisiera contar de cuando trabajó con Guillermo me dijo: Tengo tres anécdotas con Guillermo Anderson que son las principales.

En la primera, lo invita un día el músico Carlos Umaña a tocar con Guillermo en el Parque Central de Tegucigalpa. Y Luis me cuenta que Carlos le dice:

“Necesito que hagas coros y que toques el sax -le contesté muy bien-  fui al evento y todo, me presentaron a Guillermo, empezó el show y a la segunda canción ya no pude contener mis lágrimas de la emoción porque yo soy fan suyo desde que era un niño. Hasta ese momento, realmente no entendía la magnitud del fanatismo que tenía por su música y por todo lo que él representaba. Y en esa segunda canción empecé a llorar de la emoción al caerme ‘el veinte’, que estoy parado en el mismo escenario con Guillermo Anderson, haciendo coros y tocando el saxofón para él.  Fue una anécdota maravillosa que cuento siempre, pues no todos los días tenemos la suerte de tocar con nuestro ídolo. Y a mí se me cumplío ese sueño”.

Guillermo siempre buscó alentar a quien tuviera un talento a desarrollarlo para seguir adelante y tener un futuro.  Hizo lo mismo con Luis Bustillo, le insistió para que sacara un disco.

Y así fue, en el 2015,  Luis lanzó su primer disco que se llama  y yo te ví.

Canción de Luis Bustillo. Y yo te ví

“La última anécdota que yo recuerdo con Guillermo que fue algo muy bonito porque quien puede pensar que un Maestro como él, le va a pedir un consejo a alguien como yo”. Así me sigue contando Luis, otro de sus momentos con Guillermo. En esta anécdota, Guillermo Anderson le expresa su preocupación porque en su gira por Japón, hará 30 conciertos y no sabe si su voz aguantará tanto trajín.

Luis le compartió a Guillermo lo que aprendió en un curso con un foniatra, que aconsejó que el único remedio para cuidar la voz es beber pequeños tragos de agua. Pequeños sorbitos de agua, para humectar constantemente las cuerdas vocales.

“Pues Guillermo Anderson se fue a Japón y todo, hizo su gira, y cuando regresó le pregunté cómo le había ido, y mientras yo le estaba preguntando él agarró el bote de agua, y me dijo: mirá, no tuve ningún problema, el agua fue el secreto”.

Estas tres conversaciones fueron quizás tres momentos que  nunca olvidaré del tiempo que trabajé con él, me dijo, Luis Bustillo.

Acá les va otra pieza de este gran cantautor:

Luis Bustillo: Tú y Yo