Una gran nostalgia se queda conmigo

Mientras pensaba en como introducir una nueva anécdota dedicada a mi querido hermano Guillermo Anderson, quise ver que noticias nuevas me traía Google sobre él, si había algún homenaje hecho en su honor en estos días.

Y me salió este artículo donde justamente ayer 15 de septiembre día del 199 aniversario de la celebración de las fiestas patrias de mi país, salio este artículo, que habla de la séptima edición de la Revista Rosalila, de la Dirección de Gestión de Cultura del Centro Universitario Regional del Occidente, (CUROC), en donde, en la versión digital, le rinde un tributo a Guillermo Anderson.

En el artículo recuerdan que se eligió la fecha de ayer, para publicar la revista “como un regalo a la patria por su celebración 199 de independencia y en conmemoración de los 40 años en que el sitio arqueológico Copán Ruinas fue decretada como patrimonio cultural de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Es de recordar, que Rosalila corresponde al nombre de uno de los templos más emblemáticos de Copán Ruinas, la revista es considerada como el importante órgano de difusión de la vida cultural y académica del CUROC, como artículos relacionados al resto de los departamentos de Honduras, con la perspectiva de fortalecer la identidad nacional”.

En plena pandemia mundial, pero sobre todo, cómo la está viviendo nuestra querida Honduras, con tanto dolor, desesperación. Tantos hondureños, que ven morir a sus parientes, amigos, vecinos, de esta enfermedad, que de una u otra manera, no ha sido controlada como debía ser,  Donde, una vez más la corrupción, y los intereses de algunos, han prevalecido, a la solidaridad, al bienestar común.

Si estuviera vivo Guillermo, creo que se moría de nuevo, de ver hasta dónde ha llegado la injusticia social, y cuánto está sufriendo el pueblo hondureño.

Este artículo sentí que está tratando de rascar de lo profundo de cada uno de nosotros, lo mejor que tenemos, para ayudar al otro, para entender que esta vez, el individualismo y el egoísmo no nos van a ayudar a salir de ésta. que tenemos que ir todos de la mano para salir de esta crisis global sanitaria y económica.

Hablando con los músicos o amigos de Guillermo Anderson que me permiten de hacer este recorrido por lo que fue su pasaje en este mundo, tuve la posibilidad de contactar a Manuel Monestel, ​ un compositor e investigador costarricense de la música popular, especialmente aquella relacionada con la diáspora africana y la herencia afrocaribeña.

Al mandarme el audio de su anécdota pude sentir una vez más ese cariño que dejó implantado Guillermo en cada uno de nosotros, esa lección de vida que nos dejó.

Manuel Monestel me contó que la primera vez que tuvo la oportunidad de conocerlo, fue en un vuelo que realizaron juntos, que iban directo a Taiwán, a participar en un Festival. A partir de allí, nació una bellísima amistad que durará hasta la eternidad.

Después de ese encuentro Manuel Monestel y Guillermo Anderson hicieron tantos trabajos juntos, sobre todo, es de recordar un proyecto que hicieron con otro grande de la canción centroamericana, Rómulo Castro de Panamá.

Guillermo, tu carisma, tu don de gentes, hizo que cada uno de nosotros, quien te conoció e hizo parte de tu vida, que subió al tren de tu vida, nos quedáramos impregnados de tí, de todo lo bueno que desbordabas.

Te admiramos, y te lloramos cuando te fuiste de manera tan abrupta, cuando aún tenías mucho que dar a tu gente. Pero ante el destino, no hay nada que hacer, sólo queda la esperanza, de que nos volveremos a encontrar allá arriba donde estás. Como dije cuando empecé este blog, te fuiste allá arriba al Cielo, y desde allá le cantas a Dios, deleitándolo con lass notas de tu inseparable amiga, tu guitarra, que sus cuerdas acompañan ru maravillosa voz.

Manuel me cuenta su gran dolor, su nostalgia, desde que se fue este gran amigo. y lo hace a su manera.

Canción de Manuel Monestel:

Que dolor inmenso, que vacío se siente

La tristeza embarga la ausencia creciente

El cantor ya no está, se fue con su canto al Cosmos

Su espíritu vuela lejos como voló su canción

Y el recuerdo queda aquí, en lo profundo del corazón.

Cuánto sentimiento humano, engendraron tantos versos

Que cantaron a la vida y al sentir de su pueblo

Cuántos encarguitos, se llevó en su pecho.

Ya no escucharemos su risa sonora

Sus charlas nocturnas hasta deshoras,

Ya no sentiremos su energía profunda,

Su guitarra enérgica, su voz de campana

Su mirada clara, como la mañana.

El cantor se fue y se fue el amigo

Y una gran nostalgia se queda conmigo,

Y una gran nostalgia, se queda conmigo.