“Bajo la piel de tu pueblo”, canción a Guillermo Anderson

Guillermo Anderson y su amigo Luis Mejía Godoy en casa de Luis
Una foto muy especial de Luis Mejía Godoy. En su casa junto al poeta Ernesto Cardenal, Guillermo Anderson, Luis; el director de Escritores por la Tierra, de España; y de espaldas al lente fotográfico, la cantante nicaragüense Norma Helena Gadea
Luis Enrique Mejía con Guillermo Anderson en Costa Rica, cuando realizaron un concierto del Caribe Centroamericano. Concierto que participaron también otros amigos de Guillermo: Rómulo Castro de Panamá, Manuel Monestel y Luis Ángel Castro de Costa Rica.

Hablando con otro gran amigo de Guillermo, Luis Mejía Godoy, lo primero que me quiso compartir fue una canción que le compuso en un homenaje que se le hizo en el 2016 en Nicaragua, poco después de su fallecimiento.

Luis Enrique Mejía Godoy.  Músico, compositor y cantautor nicaragüense. Es uno de los más importantes cantautores del país.  Pertenece a una familia con tradición musical, su padre era músico y su hermano Carlos Mejía Godoy es también un renombrado músico.

“En la carretera hacia Honduras, hace como 10 años, yo iba con mi Banda Tierra Fértil a un concierto y tuvimos un pequeño problema con nuestro vehículo, y de casualidad pasaba Guillermo y se bajó a ayudarnos…”, explica Luis Mejía.

Cuando le pedí a Luis que me diera una anécdota con Guillermo me mandó esta canción, que le escribió, aún no la tiene grabada, este es el texto:

BAJO LA PIEL DE TU PUEBLO (A Guillermo Anderson) 

LEMG. Marzo 2016

Esta canción es renovado maizal

para un cantor de este tiempo

que descubrió la ternura del mar

bajo la piel de tu pueblo

De Choluteca a Puerto Cortés

de Copán al río Patuca

una guitarra de cedro y ciprés

por toda Honduras se escucha

Eh eh, eh eh, Eh, eh, eh, por toda Honduras se escucha…

Esta canción es rayito de sol

que baila Punta en invierno

un Walagallo con danza y tambor

para tu alma de guerrero

Bajo la luna como un caracol

que se desnuda en la playa

y baila en ritmo de son para vos

en La Mayor esperanza

Eh eh, eh en, Eh, eh, eh, en La Mayor esperanza

Esta canción es poderoso sontín

que los miskitos te dieron

pa´restañar las heridas de amor

y borrar el mal recuerdo

Esta canción nació en Nicaragua

bajo una luna creciente

y la erupción de un antiguo volcán

de abrazos incandescentes

Eh eh, eh eh, Eh, eh, he, de abrazos incandescentes

Esta canción es un mar

y hermoso sol Caribeño

que unidos más fuertes están

junto a tu canto y tu sueño

Una gaviota, un pez vela, un tucán

me contaron que te vieron

en un velero cantando en el mar

punta, parranda y  boleros

Eh eh eh, eh eh eh, con tu alma de marinero

Eh eh eh eh, eh eh eh, junto a tu canto y tus sueños

Eh he he, eh he he, con tu actitud de guerrero

Eh he he, eh eh ehi, bajo la piel

La primera foto, Guillermo con Luis en Nicaragua, actuando en el local La Ruta Maya con ellos cantó también el cantautor nicaragüense y muy amigo de Guille, Luis Pastor González. En la segunda foto de esta presentación, en el Teatro Nacional de Tegucigalpa, Luis Mejía, invitado por Guillermo Anderson a participar en un concierto junto con Carla Lara. En la tercera foto, con Luis Pastor González en Nicaragua en el Festival por la Paz, en 1983.

No hay quien no recuerde a Guillermo Anderson, como un “increíble ser humano, transparente, honesto, sensible…”   Y es así como lo describió Luis, y agregó, Guillermo, un amante y defensor de la naturaleza…

Luis Mejía escribe así su anécdota, una de tantas que lleva en su corazón:

“Con Guillermo Anderson, a quien conocía hace muchos años y habíamos participado en varios encuentros y conciertos en Centroamérica, fuimos invitados ambos para participar en el Encuentro de “Escritores por la tierra”, organización española de poetas, escritores, músicos e intelectuales por la defensa del medio ambiente”.

“El evento se realizaría en la ciudad de Cáceres en España y teníamos que viajar a Madrid por la línea aérea Iberia, tomando el avión desde Costa Rica, de tal manera que ahí nos encontramos con Guillermo y algunos de los invitados a este encuentro, entre ellos Rómulo Castro de Panamá, Nahuel de Argentina y Lázaro García de Cuba”.

Siguiendo con su anécdota, Luis recuerda que el avión tuvo un atraso de algunas horas, “así que con Guillermo y los otros compañeros aprovechamos el tiempo y hablar… Pasaron las horas, hasta que nos dijeron que el vuelo saldría hasta el amanecer, por lo que yo, que llevaba para compartir durante el encuentro, una botella de Flor de Caña, decidí sacarla de mi maletín de mano y bebimos para hacer la espera menos pesada. ¨¡Charlamos, bebimos, contamos chistes, nos reímos, cantamos, encantados de la vida!

En España, en el Festival de Escritores por la Tierra, en Cáceres

Luis Ángel Castro, Guillermo Anderson, Luis Mejía Godoy, Manuel Monestel y Rómulo Castro
En la casa de los Mejía Godoy en Managua, junto al cantautor guatemalteco Fernando López
El Encarguito versión Luis Mejía Godoy

El Encarguito de Guillermo, versión de Luis Mejía grabada en el 2011 junto con “Memoria de la Abuela”

Memoria de la Abuela versión de Luis Mejía Godoy

En el Festival Verdad en el Salvador, con los músicos y cantautores Godofredo Echeverría (El Salvador), Rómulo Castro (Panamá) y Gabino Palomares (México)

En el aeropuerto de Barajas, Madrid, con dos músicos de la banda de Mejía Godoy y el cineasta salvadoreño Jorge Dalton

Los tres del Caribe

Guillermo Anderson, Manuel Monestel y Rómulo Castro

Fotos de Guillermo Anderson y Rómulo Castro en Madison y en Nicaragua año 2000

Estoy escribiendo otra anécdota de un gran amigo de Guillermo, de Panamá, Rómulo Castro, compositor de grandes artistas del calibre de Rubén Blades… y me llega una información de Max Urso, primero, y luego del ex embajador ante la Santa Sede, Carlos Ávila Molina: La bellísima propuesta de la diputada del Partido Libertad y Refundación (Libre), Patricia Murillo, para que el aeropuerto Golosón de La Ceiba lleve el nombre del fallecido cantautor Guillermo Anderson.

Esta moción será presentada al Congreso Nacional, y se espera que se discutida en los próximos días. De ser así, la terminal aérea sería llamada con el nombre de nuestro gran amigo y hermano.

En informaciones varias, se sabe que el aeropuerto Golosón es un eslabón importante en el desarrollo turístico de la ciudad de La Ceiba, y la conexión entre las Islas de la Bahía y tierra firme. Además de que recientemente demostró poder recibir vuelos grandes desde Europa.

Propuesta de la Diputada Patricia Murillo

Después de saber de esta bella propuesta, me dedico a escribir la anécdota de Rómulo Castro, un camino juntos con Guillermo en el ámbito del arte y de la amistad.

Al empezar a detallar sus momentos con Guillermo, Rómulo me cuenta, que, aunque si, si sabían de cada uno, sobre el arte y la profesionalidad del otro, no fue sino hasta el 2000 que comenzaron a hacer trabajos artísticos juntos.

“Te diría que nos conocimos de lejos, pero nos conocimos en 1990 en Honduras en ocasión de un festival llamado Aires de abril, fui con Luis Arteaga (amigo cantante), invitados por nuestra amiga hondureña Merly Eguigure, también amiga de Guillermo. No conservo mayores recuerdos de aquellos días, salvo la certeza de que conocí a Guillermo entonces y que, entre otras plazas, nos presentamos en el Teatro Nacional”. El Festival lo organizaba “La Ocarina” que era una organización cultural donde participaban personas de diferentes disciplinas. Por Panamá estuvieron Luis Arteaga y Rómulo Castro; Por Guatemala, Fernando López y Rony Hernández. Y de Honduras Guillermo Anderson y, aparte, el Grupo Rascaniguas.

“Fui invitado por Panamá y en dónde estrené recién compuesta mi canción ‘La rosa de los vientos’. En aquel Festival participaban grupos de toda Centroamérica y lo común”, explica Rómulo, es que, en esa época, existían las remanencias de las guerras fratricidas centroamericanas de los 80 y su influencia en el arte a través de la canción política, “digamos de la canción protesta suramericana, la Nueva Trova Cubana” y la nueva canción ‘hispana’ a través de gente muy conocida como Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat, recuerda Castro.

Rómulo Castro, Guillermo Anderson y Manuel Monestel, con otros más en Costa Rica y El Salvador

Rómulo dijo que, en el Festival Aires de Abril, en cuanto a términos musicales, y de propuestas temáticas las notas discordantes, por llamarlas de algún modo, eran Guillermo Anderson y Rómulo Castro.

“Guillermo con el énfasis que hizo desde el inicio en la música alegre y esperanzadora y ritmática de La Ceiba hondureña y yo muy influenciado por el Caribe panameño y cubano, así que digamos que pusimos notas ritmáticas de alegría y de esperanza en un ambiente que era de bastante protesta, denuncia y música en tonalidades menores. No nos hicimos muy amigos entonces, pero digamos que ya supimos que hacíamos cada uno y empezamos digamos, a seguirnos la huella”.

En Guatemala, en Madison, en Managua y en Honduras

Pero estos dos grandes de la canción centroamericana no se encontrarían sino hasta el 2000.

Anécdota de Rómulo Castro sobre su amigo Guillermo Anderson

En Panamá

Uno de los cuatro videos existentes en Youtube de “Los tres del Caribe”

En el 2000 y en el 2001 estuvieron en Madison, incluso en el 2001 estuvieron en Washington invitados por el Instituto Smithsoniano a presentar el mismo concierto de Central América All Stars en el que, cómo dijo Rómulo se fortaleció su amistad con Guillermo. En el segundo viaje, cuando iban además a la capital estadounidense, Rómulo hizo una escala previa de una semana en Honduras, en La Ceiba, para preparar el concierto.  Llegó con su guitarrista Marcos Linares porque, como me explicó Castro, el grupo acompañante sería el de Guillermo y tenían que montar un repertorio conjunto.

Anécdota de Castro recordando a Los tres del Caribe

 

Rómulo Castro terminó su anécdota ……

“Cómo posdata creo que solo podría decirte que tanto o más que la correspondencia, las lecturas compartidas, los ensayos o las presentaciones conjuntas en cualquier escenario de lo que compartimos, tanto o más que eso, era importante el buen humor y la convivencia antes y después de las presentaciones. Sobre todos los after concert, las largas conversaciones de muy buen humor y de humor ácido acompañadas por buen ron y por puros, los habanos hondureños que llevaba siempre Guillermo para compartir en aquellas giras”.

“Su ausencia. Lo de Guillermo sigue doliendo mucho, incluso me emocionó ahora contándotelo, pero bueno, gracias a estas experiencias como la de esta conversación que estamos teniendo, contribuimos a mantener viva su memoria junto con su música, que siempre me acompañara”.

Rómulo, es un sentimiento común para quien conocimos de cerca a este Gran Ser Humano, lleno de tantas cualidades, que deben servir para tener un ejemplo, un modelo a seguir. Gracias Rómulo por abrirte y permitir saber algo más de Guille.

Esta presentación de fotos en el 2012 en Austin EEUU, y en Panamá

Otro momento de los tres del Caribe, Anderson, Monestel y Castro

Disfrutemos esos momentos mágicos que producía este grupo

Y esta canción de Guillermo -“Cualquier lugar”- Rómulo la versionó junto al Grupo Tuira para el disco en homenaje a Guillermo cuya edición coordinaron Lastenia y Max Urso en Honduras, hace un par de años.

Cualquier Lugar de Guillermo Anderson

Un tipo, llamado Anderson de la Ceiba, apellidado Honduras, Planeta y Mas allá

Hablando con Max Urso, me dio el contacto de Manuel Ardón Morera, dueño de Jaulares Producciones. Costarricense, productor de eventos, conciertos y booking.

Jaulares Producciones, como se lee en su página Youtube, “es el resultado de mas de 18 años de experiencia y trabajo continuo en Centroamérica , organizando actividades recreativas en el que destacan los eventos masivos. Durante todos estos años nos hemos dedicado a la producción de conciertos nacionales e internacionales, Festivales, así como también a la producción de eventos muy puntuales para relanzamiento de marcas. En este año 2012, la Compañía se consolida en la producción de dichos espectáculos y se plantea crecer como agencia de booking independiente, colaborando de esta manera con grandes artistas emergentes”.

Hablando luego con Manuel le pedí una anécdota sobre nuestro amigo Guillermo Anderson, y me mandó este texto con el título que le puse a mi artículo hoy…. me encantó. Gracias Manuel.

Como escribió Manuel: Un tipo, llamado Anderson de la Ceiba, apellidado Honduras, Planeta y Mas allá

“Lo conocí en el 99 , en un barcito Tegucigalpeño llamado, Q, Barro, ahí lo escuche por primera vez, me lo presentó el poeta aullador Jorge Alberto Laínez, este muchacho tenía 16 años, conocía a Guillermo desde los 8 y quería cantar o componer igual que él, por cosas del destino conversó en ese momento con Renato Monzón, mi escudero de siempre el resuelve técnico, el resuelve sistemas, mi mano izquierda y derecha, bueno lo cierto del caso es que Renato me presentó a Laínez, un chico que apenas ameritaba sus primeros alcoholes ese día, pero con una ilusión y aciertos de banderas musicales centro e iberoamericanas en su habla. Para ese tiempo Renato y yo estábamos produciendo la primera gira centroamericana con Pablo Milanés, gira muy exitosa debo decir, y al oír cantar a Guillermo en ese bar hubo una necesidad de hacerme una crítica constructiva, la noche del evento con Pablo, Guillermo debió abrir el concierto, debió cantar en la apertura, probablemente el empresario que contrató el show ni lo conocía, pero al escucharlo en ese Bar, una casona vieja y descampada en medio de los ojos visores de una ciudad cercada por cerros y tugurios, la que duerme mientras busca engañada su identidad bajo el manto de sus nudos asfálticos con la mirada erguida de la Virgen de Suyapa. Otras ciudades, como se dice en Honduras, San Pedro Sula trabaja, mientras  la Ceiba lo disfruta, ese nuestro atlántico feroz inclemente de ilusiones y sueños, el quijotesco emblema de Guillermo, para ser y aparecer en la vida, esas arenas turbias, semilleros de sueños, esos oleajes llanos, cabalgarles de marineros, barcazas grandes o pequeñas, noches taciturnamente bellas impostergables, fecundadoras por siempre de esa risa en sus oleaje, esa clara espuma de boca, como ola rompiendo, fulgor de nacimiento, como sigilo de río, o riachuelo cauteloso bajo la sombra de inmensos verdes,  mar sereno y ancho”.

“Fue hasta agosto del 2005, que lograríamos llegar a la Ceiba, era una obligación casi honrosa, el poder visitar esta bella tierra y junto a un guía tan particular, Guillermo en Ceiba es un “Dios” digo es porque la estatura de un hombre ejemplar nunca muere, creo que en la Ceiba al igual que en Buenos Aires con relación a Maradona deberían construir la “Iglesia Andersoniana”en honor a Guillermo y sus fragatas literarias convertidos en en versos y canciones, pulmón de selva y playa centroamericana, bastión de energía literaria en soles y estrújales mayores, en lunas y eternos celajes por vivir”.

“A lo que iba, cuando sacudo sentimientos con memoria, suelo desviarme”.

“Lo cierto del caso es que después del concierto de despedida de la Ley, nos quedaba un tiempo libre, y ni modo a conquistar la Ceiba, ese Atlántico despierto, que ilumina y del cual nos hablaba Guillermo, ese trayecto de San Pedro Sula es bastante largo y por lo tanto como extranjeros cada tanto, preguntábamos sobre la distancia o kilómetros, fue muy folclórico recibir de los lugareños la siguiente reseña, a la pregunta, cuantos kilómetros nos faltan para llegar a la Ceiba, las respuestas eran ahí, como 2 horas y así continuamente, rebuscando rótulos u orientación, las respuestas acontecieron de la misma forma o manera, los kilómetros se medían en horas, es ahí adonde formulé la pregunta diferente y dije cuántas horas faltan para llegar a la Ceiba y el lugareño me responde, La Ceiba está como a 20 kilómetros, si García Márquez existiera de seguro le hubiera encantado buscar musas en la Ceiba”.

“Bueno lo cierto del caso es que llegamos a La Ceiba, Renato Monzón, Alejandro mi cuñado, el mae más arrecho y honrado para hacer puertas y yo”.

“Guillermo nos recibe, nos invita a comer a un restaurante playero, no me acuerdo del nombre, pero comimos rico, tomábamos unos tragos de Chivas Regal, le obsequié una caja de habanos cohíba que le había comprado a Mayra Caridad Valdez y guardaba con mucho cariño. Posterior a la comida Guillermo nos invita a un bar muy particular, como especial es su nombre, espero que aun exista, la experiencia fue maravillosa el bar se llamaba, “El Sol Nace para todos”. Ahí probamos por primera vez el Giffiti, licor caribeño hecho con alcohol y hierbas aromáticas entre ellas la mariguana, lo tomamos estray, así nos aconsejaron, yo termine bailando con una negra gorda bellísima persona, ella era quien organizaba la casa de Guillermo, su colaboradora doméstica, la pasamos muy bien, era un bar garífuna o de negros, adonde solo podían entrar los negros e invitados de Guillermo”.

“Al día siguiente, la cruda o la goma, Monzón estaba caído, Alejandro Pleno y vigoroso, yo, más o menos, habíamos acordado alguna hora y estuvimos puntuales, Guillermo llega y hace la siguiente pregunta. Ok ¿Qué quieren, conocer las islas o una a aldea garífuna? yo me adelante y dije,, por supuesto la aldea garífuna. Era esa necesidad de reconocernos en identidad centroamericana así como conocer las motivaciones de las canciones de Guillermo, es así como nos encaminamos a Zambo Creak”.

“Guillermo nos endosa una guía negra azabache llamada Noemí García, Ella se enamoró de Alejandro mi cuñado a primera vista, Alejandro cuasi un nórdico blanco es decir los contrarios se atraen. Ella muy gentil tras caminar algunos metros en la arena, nos conduce a un sitio donde fabricaban los tambores caribeños, como decir algunos bata cubanos, en medio de la fabricación. Niños bailando al ritmo, e igualmente conversación sobre comidas, todavía lo debo a doña Cielo una tormenta de libros culinarios que prometí. La Guía Noemí, nos condujo hasta un restaurante, donde Renato se tomó su mejor cerveza michelada, Alejandro entendió que era amado y yo pude saber porque Guillermo escribía lo que escribía y porque su voz sonoreaba  a playa, sol y selva a raudales. En buena hora, tuve el lujo de conocerle, amigo interminable, precursor  de celajes de vida impostergables”-

Manuel Ardón Morera

Gracias Manuel, preciosa Anécdota.

Carlos Sabillón y su gratitud a Guillermo

En esta anécdota, me dice un gran artista Carlos Sabillón, que para él, Guillermo Anderson es sobre todo un referente musical para quienes se han dedicado a la música, a escribir canciones y cantar.

Carlos Sabillón, al tener el mismo productor de Guillermo, Max Urso, pudo tener muchas experiencias junto al gran cantautor. En su primer disco compuso una canción con Guillermo, Se te puede ver. Guillermo le dio una mano, digamos así, le dio un empujoncito a sabillón cuando estaba iniciando su carrera. Carlos logró ir a los Ángeles a hacer la revisión de su disco “Sin tiempo ni distancia”.